Dos son los aspectos fundamentales en la cría de ganado bravo. El correcto manejo de los animales y la selección eficaz de los futuros reproductores. La cubrición de las vacas tiene lugar por lo general en la primavera, dos o tres meses despues del parto, coincidiendo con los días crecientes de luz y el máximo de producción de hierba. A cada macho se le asigna un lote de 40 ó 50 vacas con el fin de controlar la paternidad de los becerros. El destete se produce a los 6-8 meses de edad y suele hacerse coincidir con el herradero, que consiste en marcar a hierro y fuego a los animales antes del primer año de vida. Ente 3 y 5 años de edad se separa a los animales del resto de la manada y se conducen hasta el embarcadero por el que accederán al camión que les transportará a la plaza en que serán lidiados. El ganado bravo es productor de comportamiento que se manifiesta durante la lidia. Dicho comportamiento es un compendio de características (bravura, nobleza, fiereza...) que es necesario mejorar por selección, aunque no se conoce con exactitud la heredabilidad de estos caracteres. Las hembras se prueban en la tienta y los machos en una tienta más o menos modificada y sólo se guardan como sementales si transmiten el carácter a sus descendientes.
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