La acción del agua a lo largo del tiempo sobre las rocas calizas del Monte Encinedo, formado en el Jurásico medio, hace 160 millones de años, ha dado origen a unas cuevas cuyo interior está tapizado de estalactitas, estalagmitas y otros caprichos de la naturaleza que transportan al visitante a un mundo misterioso y mágico donde el tiempo parece detenerse.
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