Se constata que el consumo de hortalizas frescas es bajo, que su precio es alto (sobre todo en los Hipermercados), y que el pequeño comercio mantiene una cuota de mercado importante. Los estilos de vida emergentes permiten explicar en gran medida estos rasgos, y las instituciones deben de intervenir para hacer frente a las consecuencias nutricionales, socioculturales, y económicas negativas que suponen.
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