Involucrar a la audiencia, basar el discurso en un concepto indiscutible, centrarse en los tres beneficios más importantes para el público, pensar en lo que desean los demás y utilizar el final como resumen de todo lo dicho. ¿Alguna vez ha pensado, mientras hablaba en público, que su audiencia estaba ausente? Siguiendo estas cinco recomendaciones se puede convertir en un gran orador.
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