En su prólogo a la traducción de Evolution, Ethics and other Essays, de T. H. Huxley (1897), Yan Fu (1854-1921), expone los principios que deben regir toda traducción (las tres dificultades), inaugurando con ello, en el ámbito cultural chino, un modo de hacer traductor que -con las lógicas excepciones debidas al influjo de los nuevos planteamientos lingüísticos y traductológicos- pervive hasta nuestros días. Sobre la base del confucianismo y la teoría y la práctica de los primeros traductores budistas, Yan Fu considera que toda traducción debe regirse por criterios de fidelidad (xin) al texto original, comprensibilidad (da) del lector y utilización de aquellos recursos retóricos de la lengua de llegada que transmitan mejor el mensaje y sean más acordes con la mentalidad del receptor (ya).
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