El que esto escribe es un entusiasta de internet, quede claro desde el inicio. No obstante, los humanos somos capaces de hacer buen o mal uso de las maravillas instrumentales que nosotros mismos construimos. Y con internet se pueden cometer muchos abusos y tropelías. Hoy me acompaña la intención de referirme a un posible desequilibrio síquico provocado por el uso excesivo y desmedido de internet. Es un trastorno que me aventuro a predecir abarrotará las salas de espera de sicólogos y siquiatras en las próximas décadas, aunque mis tibias dotes de profeta están aún por demostrar. Lo he bautizado como el "síndrome de soledad global".
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