En el presente articulo revisamos los antecedentes remotos, en el pensamiento clásico griego, de dos sentidos que hoy ostenta el valor educativo "tolerancia". Del viejo escepticismo que renuncia a la búsqueda de verdades procede el sentido de una tolerancia como "todo vale igual", permisiva, que actualmente tenemos en el pensamiento y la forma de vida postmodernos. La línea socrática, en cambio, implica una tolerancia como aceptación positiva del otro, desde la fe en que existe una verdad a la que todos juntos podemos acercarnos. Para concluir, defendemos la necesidad de enlazar con esta segunda línea y desembocar en un tipo de educación basada en el diálogo constructivo, más allá del mero respeto ilimitado, que nos aleje de los peligros de un paralizante "todo vale" y contribuya a una mejora efectiva de la sociedad.
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