La educación en Colombia se encuentra en una encrucijada histórica, enfrentando la necesidad imperativa de transitar desde modelos de instrucción vertical y memorística hacia enfoques pedagógicos que reconozcan al estudiante como el arquitecto de su propio conocimiento. El presente artículo tiene como objetivo principal analizar el impacto de la educación activa en el desarrollo de competencias dentro del contexto escolar colombiano, identificando tanto las potencialidades del protagonismo estudiantil como las barreras estructurales que limitan su despliegue. La metodología empleada corresponde a una investigación de enfoque cualitativo y carácter documental-descriptivo, mediante la cual se contrastaron los Estándares Básicos de Competencias del Ministerio de Educación Nacional (MEN) con las realidades operativas de las aulas en diversos territorios del país. Los resultados revelan una desconexión sistémica o "pedagogía de la simulación", donde la normativa promueve la autonomía, pero la praxis cotidiana sigue anclada a la evaluación punitiva y la cobertura de contenidos descontextualizados. Se identificó que la resistencia al cambio por parte del cuerpo docente y las carencias en infraestructura, especialmente en zonas rurales, constituyen los principales obstáculos para la innovación. No obstante, el estudio concluye que el modelo de "Aula Viva" centrado en la narrativa del territorio, el liderazgo compartido y la sustitución de la calificación tradicional por portafolios de evidencias representa la síntesis dialéctica necesaria para superar la crisis de desmotivación escolar. Finalmente, se resalta que la educación activa no es solo una estrategia didáctica, sino un compromiso ético y político indispensable para formar ciudadanos autónomos, críticos y resilientes en la Colombia del siglo XXI
Education in Colombia stands at a historical crossroads, facing the imperative need to transition from vertical, rote instruction models toward pedagogical approaches that recognize the student as the architectof their own knowledge. The primary objective of this article is to analyze the impact of active education on the development of competencies within the Colombian school context, identifying both the potential of student protagonism and the structural barriers that limit its implementation. The methodology employed corresponds to a qualitative research with a descriptive-documentary approach, through which the Basic Competency Standards of the Ministry of National Education (MEN) were contrasted with the operational realities of classrooms across various territories of the country. The results reveal a systemic disconnection or "pedagogy of simulation," where regulations promote autonomy, but daily praxis remains anchored in punitive evaluation and the coverage of decontextualized content. It was identified that resistance to change by the teaching staff and infrastructure deficiencies, especially in rural areas, constitute the main obstacles to innovation. Nevertheless, the study concludes that the "Living Classroom" model—focused on territorial narrative, shared leadership, and the replacement of traditional grading with evidence portfolios—represents the necessary dialectical synthesis to overcome the crisis of school demotivation. Finally, it is highlighted that active education is not merely a didactic strategy, but an essential ethical and political commitment to forming autonomous, critical, and resilient citizens in 21st-century Colombia
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