Mientras muchas oficinas de bancos desaparecen, el número de las de las cajas de ahorros no deja de crecer. Un hecho que repercute en las estrategias de mercado de ambas entidades y tiene una serie de consecuencias concretas para ellas.
Los grandes bancos están ante un reto de difícil resolución: su deseo puede ser orientarse a clientes de más valor añadido a los que asesorar y dirigirse con productos de mayor sofisticación financiera por los que ingresar más en concepto de comisiones; sin embargo, probablemente sus redes comerciales no son las adecuadas para este objetivo. El autor de este artículo aborda las repercusiones para los bancos del cierre de oficinas mientras las cajas mantienen el crecimiento de las suyas, lo cual dificulta probablemente esa orientación a clientes más específicos. Asimismo, habla de la estrategia de las cajas de ahorros.
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