Objetivo: Analizar el impacto de la economía violeta en el fortalecimiento del emprendimiento femenino y la inclusión social. Metodología: Mediante una revisión bibliográfica-documental de investigaciones publicadas entre 2020 y 2025, se examinó cómo las políticas públicas con enfoque de género han influido en las capacidades empresariales de las mujeres, especialmente aquellas en situaciones de vulnerabilidad. Resultados: Los hallazgos indicaron que iniciativas como el Crédito Violeta y programas de capacitación técnica han facilitado el acceso al financiamiento y han incrementado la autonomía económica de más de 90 mil mujeres emprendedoras. Además, las cooperativas y cajas de ahorro con enfoque de género han promovido la inclusión financiera en contextos rurales e indígenas. Sin embargo, persisten desafíos significativos, como la informalidad laboral, la discriminación de género y el acceso limitado a redes formales de financiamiento, que afectan la sostenibilidad de los emprendimientos y la calidad de vida de las emprendedoras. Conclusiones: Aunque la economía violeta ha generado avances en el empoderamiento económico femenino, es necesario fortalecer la articulación entre políticas públicas y las necesidades reales de las mujeres, incorporando enfoques interseccionales que consideren variables como etnia, discapacidad y ubicación geográfica. Se recomienda profundizar en el análisis de la sostenibilidad a largo plazo de los emprendimientos femeninos y desarrollar indicadores específicos para evaluar el bienestar y la autonomía de las mujeres en diversos contextos.
Objective: To analyse the impact of the violet economy on strengthening women’s entrepreneurship and social inclusion. Methodology: Through a bibliographic-documentary review of research published between 2020 and 2025, it was examined how public policies with a gender focus have influenced the entrepreneurial capacities of women, especially those in vulnerable situations. Results: The findings indicated that initiatives such as Crédito Violeta and technical training programs have facilitated access to finance and increased the economic autonomy of more than 90,000 women entrepreneurs. In addition, cooperatives and savings banks with a gender focus have promoted financial inclusion in rural and indigenous contexts. However, significant challenges remain, such as informal employment, gender discrimination and limited access to formal financing networks, which affect the sustainability of entrepreneurship and the quality of life of women entrepreneurs. Conclusions: Although the violet economy has generated advances in women’s economic empowerment, there is a need to strengthen the articulation between public policies and the real needs of women, incorporating intersectional approaches that consider variables such as ethnicity, Disability and geographical location. It is recommended that the long-term sustainability analysis of women’s entrepreneurship be deepened and specific indicators developed to assess the well-being and empowerment of women in various contexts.
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