México
ntroduction. Soft skills—such as communication, empathy, teamwork, emotional intelligence,resilience, and leadership—are essential for safe and humanized healthcare. However, theirteaching and assessment within health sciences curricula remain heterogeneous and insufficientlystandardized. Objective. To synthesize the available evidence from systematic reviews and scoping eviews on how soft skills are developed, taught, assessed, and integrated into health scienceseducation. Methods. A panoramic review of systematic reviews, mixed-methods reviews, andscoping reviews was conducted following PRISMA-ScR. Studies published between 2020 and 2025were searched in PubMed, Scopus, ScienceDirect, Cochrane Library, Epistemonikos, Web of Sciencey la Biblioteca Virtual en Salud (BVS). Data extracted included intervention characteristics, targetedcompetencies, pedagogical strategies, evaluation methods, and outcomes. Methodological qualitywas assessed using JBI and AMSTAR-2, while certainty of evidence was evaluated with GRADE.Results. A total of 26 reviews were included, covering clinical communication, empathy, emotionalintelligence, interprofessional education, non-technical skills, problem-based learning, resilience,and emerging technologies (virtual reality, artificial intelligence). Most interventions—based onsimulation, active learning, PBL, and supervised practice—reported consistent improvements inkey soft skills and, in some cases, positive effects on patient-related outcomes. However, theevidence shows substantial methodological heterogeneity, limited use of validated assessmenttools, and reliance on quasi-experimental designs. Conclusion. Current evidence supports thestructured and longitudinal integration of soft skills into health sciences curricula. Nevertheless,further progress is needed in developing shared conceptual frameworks, implementing validatedassessment approaches, and producing robust studies that link soft skills training with clinical,organizational, and professional well-being outcomes
Introducción. Las habilidades blandas —como la comunicación, la empatía, el trabajo en equipo, lainteligencia emocional, la resiliencia y el liderazgo— son esenciales para una atención sanitariasegura, humanizada y centrada en la persona. Sin embargo, su enseñanza y evaluación en losplanes de estudio de las ciencias de la salud siguen siendo heterogéneas y poco estandarizadas.Objetivo. Sintetizar la evidencia procedente de revisiones sistemáticas y revisiones de alcance sobrecómo se desarrollan, enseñan, evalúan e integran curricularmente las habilidades blandas en laeducación en ciencias de la salud.Metodología. Se realizó una revisión panorámica de revisionessistemáticas, revisiones mixtas y revisiones de alcance, siguiendo la guía PRISMA-ScR. Se buscaronestudios publicados entre 2020 y 2025 en PubMed, Scopus, ScienceDirect, Cochrane Library,Epistemonikos, Web of Science y la Biblioteca Virtual en Salud (BVS). Se extrajeron datos sobre lascaracterísticas de las intervenciones, las competencias abordadas, los métodos pedagógicos, lasestrategias de evaluación y los resultados. La calidad metodológica se evaluó con listas deverificación del Joanna Briggs Institute (JBI) y con AMSTAR-2; la certeza de la evidencia se valorómediante GRADE. Resultados. Se incluyeron 26 revisiones sobre comunicación clínica, empatía,inteligencia emocional, educación interprofesional, habilidades no técnicas, aprendizaje basado enproblemas, resiliencia y uso de tecnologías emergentes (realidad virtual e inteligencia artificial). Lamayoría de las intervenciones —basadas en simulación, metodologías activas, aprendizaje basadoen proyectos y práctica supervisada— reportó mejoras consistentes en habilidades blandas y, enalgunos casos, efectos favorables en comportamientos vinculados con la atención al paciente. Noobstante, predominaron diseños cuasiexperimentales, heterogeneidad conceptual y escasaestandarización de los instrumentos de evaluación. Conclusión. La evidencia respalda laintegración estructurada y longitudinal de las habilidades blandas en los currículos de las cienciasde la salud. Sin embargo, es necesario avanzar hacia marcos conceptuales compartidos,instrumentos de evaluación validados y estudios robustos que vinculen estas competencias conresultados clínicos, organizacionales y de bienestar profesional.
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