El estudio aborda el problema del déficit bioético y el uso del consentimiento informado asociado a errores iatrogénicos por parte de los profesionales de psicología en el servicio de drogodependencias. El objetivo principal es reducir los errores iatrogénicos de los profesionales de la salud mediante una propuesta de guía clínica que prevenga el daño al emplear el consentimiento informado en pacientes con problemas de salud mental.La metodología utilizada consistió en medir el conocimiento bioético y el conocimiento sobre el uso del consentimiento informado en el ámbito de las adicciones, a través de cuestionarios aplicados a psicólogos, tanto hombres como mujeres. Los resultados obtenidos muestran diferencias significativas entre hombres y mujeres. Aproximadamente el 33% de los hombres presentó deficiencias en el uso del consentimiento informado, mientras que el 60% de las mujeres demostró eficiencia en su utilización. Respecto a la diferencia observada entre ambos sexos, no queda claro si estos resultados se deben a la formación profesional, como el déficit en el conocimiento básico de bioética y el uso del instrumento técnico, o si se relacionan con una cualidad subjetiva del sexo femenino, que podría emplear el consentimiento informado con mayor empatía hacia el paciente. La investigación concluye con una propuesta clínica que aborda las dimensiones más afectadas por el déficit bioético y el uso inadecuado del consentimiento informado en psicólogos que trabajan en el área de drogodependencias
The study addresses the issue of bioethical deficits and the use of informed consent associated with iatrogenic errors by psychology professionals in addiction services. The main objective is to reduce healthcare professionals' iatrogenic errors through a proposed clinical guide aimed at preventing harm when employing informed consent with mental health patients. The methodology involved measuring bioethical knowledge and awareness of informed consent use in addiction settings through questionnaires administered to male and female psychologists. The results showed significant differences between men and women. Approximately 33% of men demonstrated deficiencies in the use of informed consent, while 60% of women showed efficiency in its application. Regarding the observed difference between genders, it remains unclear whether these results are due to professional training, such as a lack of basic bioethical knowledge and technical instrument use, or if they are related to a subjective quality of the female gender, potentially employing informed consent with greater empathy toward the patient. The research concludes with a clinical proposal that addresses the most affected dimensions due to bioethical deficits and the inadequate use of informed consent among psychologists working in addiction services
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