Se analiza la influencia de las emociones en el rendimiento académico y en los procesos de evaluación en la educación básica. Se destaca que las emociones, tanto positivas como negativas, tienen un impacto directo en el aprendizaje, la memoria y la motivación de los estudiantes. Situaciones como el estrés, el miedo o el acoso escolar pueden bloquear el proceso cognitivo, mientras que ambientes agradables y motivadores favorecen la consolidación del conocimiento. Desde una perspectiva neurocientífica y pedagógica, se plantea la necesidad de incorporar la inteligencia emocional en la planificación docente. El desarrollo de competencias socioemocionales permite a los alumnos autorregularse, tomar decisiones y enfrentar desafíos con mayor eficacia. Se subraya que la evaluación escolar debe considerar el estado emocional del estudiante, ya que este puede afectar significativamente su desempeño. Por ello, se propone una visión holística de la evaluación, que contemple no solo los aprendizajes esperados, sino también el bienestar emocional. También aborda la multidimensionalidad de la inteligencia, destacando que un alto coeficiente intelectual no garantiza el éxito académico si no se acompaña de una adecuada inteligencia emocional. Se recomienda implementar programas de educación socioemocional en las aulas, involucrando a toda la comunidad educativa. Finalmente, se concluye que los docentes deben asumir un rol activo en el desarrollo emocional de sus alumnos, promoviendo ambientes escolares empáticos, éticos y justos que contribuyan a la formación de individuos plenos y exitosos.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados