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Eugenio Santamaria, Jacqueline Del-Consuelo
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Barrionuevo Zapata, Jessica Maricela
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Rubio Baño, Cristian Javier
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El presente estudio analiza el desarrollo de habilidades del siglo XXI en la educación básica ecuatoriana, con énfasis en el pensamiento crítico y la resolución de problemas. Mediante un enfoque metodológico mixto, se recopilaron datos cuantitativos y cualitativos de docentes y estudiantes en instituciones públicas y privadas del país. Los resultados muestran que existe una creciente conciencia sobre la importancia de estas competencias en el proceso educativo, reflejada en la adopción de estrategias activas como proyectos, estudios de caso, debates y actividades contextualizadas. Sin embargo, también se evidencian limitaciones estructurales, metodológicas y contextuales que dificultan una implementación sostenida y profunda. Entre los factores que favorecen esta implementación destacan el liderazgo pedagógico, la formación docente continua y el trabajo colaborativo. En contraste, la sobrecarga administrativa, la rigidez curricular y las evaluaciones estandarizadas se identifican como barreras recurrentes. Las percepciones docentes apuntan a un impacto positivo en el aprendizaje, aunque no siempre reflejado en los sistemas de evaluación actuales. Asimismo, se reconoce que el desarrollo de estas competencias requiere tiempo, planificación y apoyo institucional. Las conclusiones subrayan la necesidad de políticas educativas integrales que fortalezcan la formación docente, flexibilicen los mecanismos de evaluación y fomenten una cultura escolar orientada a la innovación. En última instancia, se plantea que el pensamiento crítico y la resolución de problemas deben ser concebidos como dimensiones fundamentales de la formación ciudadana, capaces de preparar a los estudiantes para una participación, autónoma y ética en la sociedad contemporánea.
This study analyses the development of 21st century skills in Ecuadorian basic education, with an emphasis on critical thinking and problem solving. Using a mixed methodological approach, quantitative and qualitative data were collected from teachers and students in public and private institutions in the country. The results show that there is a growing awareness of the importance of these competences in the educational process, reflected in the adoption of active strategies such as projects, case studies, debates, and contextualised activities. However, there is also evidence of structural, methodological, and contextual limitations that hinder a sustained and deep implementation. Among the factors that favour this implementation are pedagogical leadership, continuous teacher training and collaborative work. In contrast, administrative overload, curricular rigidity and standardised assessments are identified as recurrent barriers. Teachers' perceptions point to a positive impact on learning, although not always reflected in current assessment systems. It is also recognised that the development of these competences requires time, planning and institutional support. The conclusions underline the need for comprehensive education policies that strengthen teacher training, make assessment mechanisms more flexible and foster a school culture oriented towards innovation. Ultimately, it is argued that critical thinking and problem solving should be conceived as fundamental dimensions of citizenship education, capable of preparing students for autonomous and ethical participation in contemporary society.
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