Reino Unido
Valdivia, Chile
INTRODUCCIÓN. En Chile, durante la primera mitad del siglo XX, la psicología experimental y la pedagogía se consolidaron la como herramientas para clasificar, intervenir y gestionar a los niños, especialmente aquellos que se desviaban de la norma. Estos nuevos conocimientos (psicología y criminología) y políticas, como la educación obligatoria y la protección infantil, hicieron visible al niño anormal. Figuras como Wilhelm Mann y Luis Tirapegui fueron fundamentales introduciendo pruebas de medición y promoviendo reformas educativas para optimizar el potencial de cada niño y contribuir a la seguridad y el desarrollo económico del país. Este estudio explora el concepto de niño anormal, examina la interacción entre educación, psicología y seguridad nacional, y analiza su impacto en las políticas educativas y sociales en Chile. MÉTODO. Para el análisis se utilizaron materiales de archivo, literatura primaria y secundaria, y se adoptó un enfoque interpretativo marcado por los estudios foucaultianos y posfoucaultianos. En ese sentido, hemos intentado entender a los discursos y las prácticas psicopedagógicas como acciones orientadas a producir conductas específicas. RESULTADOS. El legado de Mann y Tirapegui en la educación chilena del siglo XX es testimonio de la compleja interacción entre el conocimiento psi y las políticas de normalización. Ambos autores promovieron prácticas que tenían como objeto la población infantil, y que, dentro de otras cosas, se utilizaron como herramientas de control social. DISCUSIÓN. Las instituciones educativas continúan utilizando herramientas psicopedagógicas para gestionar y gobernar a las poblaciones infantiles. En ese sentido, más allá de sus múltiples objetivos, la educación se revela como un campo estratégico donde se negocian y materializan las relaciones de poder que configuran nuestra comprensión de la normalidad y la anormalidad en la infancia.
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