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Mónica Del Rocío Alay Macías
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César Enrique Mero Arteaga
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Isabel Mariana Flores Anchundia
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Este capítulo examina críticamente el uso de herramientas digitales en el contexto educativo, partiendo de experiencias reales de docentes ecuatorianos durante y después de la pandemia. Se plantea que la integración tecnológica en el aula no puede entenderse como una imposición técnica ni como una moda pasajera, sino como una decisión pedagógica que requiere planificación, intencionalidad y sensibilidad contextual. A partir del análisis de diversas experiencias, exitosas y fallidas, se muestra que el valor educativo de las herramientas digitales depende no de su sofisticación, sino del sentido con que se las incorpora en la práctica docente.El texto evidencia que, si bien las TIC pueden fomentar la motivación, la autonomía y la creatividad estudiantil, también pueden convertirse en obstáculos si se usan sin una finalidad clara, sin formación adecuada o sin considerar las condiciones reales de acceso. Se identifican factores clave para una integración significativa: formación continua del profesorado, flexibilidad metodológica, equidad tecnológica y una pedagogía centrada en el estudiante. Las herramientas son útiles cuando se vinculan a experiencias de aprendizaje auténticas, colaborativas y críticas, que reconozcan el rol activo del estudiante y respeten la diversidad del aula.En conclusión, se aboga por una pedagogía tecnológica situada, crítica y reflexiva, donde el docente no sea un simple usuario de plataformas, sino un mediador capaz de transformar la tecnología en una aliada para una educación inclusiva y significativa.
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