Temuco, Chile
Santiago, Chile
La simulación clínica es una estrategia innovadora en la educación en ciencias de la salud, que proporciona a los estudiantes un entorno realista y seguro para practicar habilidades esenciales. Este estudio tuvo como objetivo desarrollar y validar un cuestionario para evaluar la percepción de la simulación clínica entre estudiantes de nutrición, terapia ocupacional y kinesiología. Con una muestra de 213 estudiantes y la participación de 22 expertos para evaluar la validez de contenido, se elaboró un cuestionario final con 18 ítems en escala Likert, organizados en tres dimensiones: estructura de la simulación, aprendizaje y retroalimentación. El análisis factorial identificó cinco componentes que explican el 71,68% de la varianza, y un alfa de Cronbach de 0,913, lo que refleja alta consistencia interna. Los estudiantes valoraron positivamente la alineación de la simulación con los objetivos del curso, con una puntuación media de 4,77 sobre 5. Se observaron diferencias significativas en las percepciones entre disciplinas (p<0,001), aunque no se encontró interacción significativa entre la carrera y las dimensiones específicas. El cuestionario validado se presenta como un instrumento confiable para evaluar el impacto de la simulación clínica en la educación en ciencias de la salud. Los resultados confirman su valor como método efectivo para el desarrollo de habilidades y respaldan su integración en los planes de estudios de salud, mejorando así la preparación de los estudiantes para enfrentar entornos clínicos reales.
Clinical simulation is a progressive teaching approach in health sciences, providing a realistic and safe environment for students to practice essential skills. This study aimed to develop and validate a questionnaire to assess students’ perceptions of clinical simulation in nutrition, occupational therapy, and kinesiology programs. A cross-sectional study was conducted with 213 students, and content validity was evaluated by 22 experts. The final questionnaire comprised 18 Likert-scale items across three dimensions: simulation structure, learning outcomes, and feedback. Factor analysis identified f ive components explaining 71.68% of the variance, with Cronbach’s alpha of 0.913, indicating strong internal reliability. Students rated the alignment of simulation with course objectives highly, with a mean score of 4.77 out of 5. Significant differences in perceptions were observed among disciplines (p<0.001), though no significant interaction was found between career and dimensions. The validated questionnaire is a reliable tool for evaluating clinical simulation’s role in health science education, confirming its effectiveness for skill development. These findings support the continued use of simulation-based learning in health curricula to enhance student readiness for clinical practice.
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