Sevilla, España
Los estados afectivos modulan cómo procesamos la información, por lo que conocerlos es esencial en cualquier actividad académica y/o creativa.Analizamos si el color y las emociones tienen la relación esperada según Goethe y si esto se refleja en la actitud y rendimiento del alumnado. Para ello, utilizamos el color como un marcador del estado emocional del alumnado, poniendo a prueba su utilidad para adaptar y mejorar el proceso de comunicación docente-estudiante.Conocer el estado emocional del estudiante fomenta una interacción que no solo valora el trabajo, sino que identifica carencias o dificultades en el proceso de enseñanza-aprendizaje y refuerza el vínculo docente-estudiante. Esta intervención también resultó ser un ejercicio de fomento del autoconocimiento e inteligencia emocional de los estudiantes.
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