México
Diciembre de 2019 será recordado como la fecha en que inició la pandemia por el virus SARS-CoV-2 en la ciudad de Wuhan de la República Popular China, y que se ha expandido afectando diversas regiones de otros países, entre los que se encuentra México (OMS, 2019). Según la propia OMS “La COVID-19 es la enfermedad causada por el nuevo coronavirus conocido como SARS-CoV-2.” (OMS, 2020). Debido a los niveles crecientes de propagación, el 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que pasó de ser una epidemia a una pandemia (Gobierno de México, 2020; OMS, 2020). Para hacer frente a la situación, los gobiernos de diversos países establecieron estrategias monetarias y fiscales para reactivar y sostener la actividad económica, como: la prórroga temporal del pago de impuestos y mayores préstamos; y garantías crediticias. Dichas estrategias se establecieron en el supuesto de que la crisis por la pandemia sería de menor impacto y duración (Sundaram, 2020). No obstante las diversas medidas que se tomaron, la realidad es que no se tenía contemplado el profundo impacto de la pandemia por COVID-19 en el mercado laboral global y a nivel nacional, por lo que un año después se puede afirmar que es peor de lo que se pudo estimar ya que, de acuerdo con la OIT, los mercados de trabajo de todo el mundo se vieron afectados adversamente en 2020 de una forma sin precedentes a nivel histórico. En dicho año, se perdió el 8,8 por ciento de las horas de trabajo a nivel mundial con respecto al cuarto trimestre de 2019, equivalentes a 255 millones de empleos a tiempo completo (Organización Internacional del Trabajo, 2021).
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