Desde el planteamiento de Callejo Madrid (2007), el acceso de los grupos sociales a los medios de comunicación es un derecho fundamental democrático sobre todo durante un periodo electoral en cualquier país. De forma general, los medios de servicio público tienen como responsabilidad la de informar, divertir y educar a los ciudadanos. Aquellos medios constituyen vínculos importantes de socialización y de construcción de la opinión pública. En África, los medios públicos han sido considerados desde siempre como fuente de poder político incrementando el control de los medios por las autoridades públicas. En Costa de Marfil, durante los años del Partido único (1960 – 1990), el monopolio estatal de los medios se consolidó con el pensamiento único, además de una falta de libertad de expresión y una ausencia democrática en dicha sociedad. En 1990, el acceso a la democracia en Costa de Marfil implica un pluralismo y una apertura mediático (primavera de la prensa), punto de partida de los procesos democráticos impuestos por la voluntad de los propios ciudadanos y la opinión pública. Para garantizar una cobertura equilibrada de las elecciones y favorecer un derecho justo a los medios, los medios de comunicación públicos en Costa de Marfil fueron movilizados para asegurar un entorno democrático favorable para todos los candidatos. La gestión consensuada de los medios públicos en periodo electoral coronada por el primer debate televisado entre los protagonistas de la segunda vuelta de las elecciones de 2010 es un precedente muy relevante en el avance democrático en dicho país.
¿Podemos hablar de pluralismo político en periodo electoral en Costa de Marfil? ¿Cómo está configurada la organización de los medios públicos durante las elecciones de 2010? ¿Cómo se puede valorar el tratamiento de las informaciones políticas por los medios públicos?
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