En la sociedad actual la percepción de, y la actitud hacia, los depredadores suelen ser diferentes entre grupos interesados en la conservación de la naturaleza y sectores con intereses productivos como la ganadería o la caza (Treves y Bruskotter 2014). Algunos integrantes de estos colectivos consideran a algunos depredadores como perjudiciales para ciertas presas debido a sus hábitos depredatorios. La problemática derivada de la depredación sobre especies de interés económico y social se gestiona a menudo mediante el control letal de estos depredadores (Treves y Naughton-Treves 2005). Este control también se utiliza como herramienta de gestión en la conservación de especies amenazadas y los ecosistemas de los que forman parte y como medida sanitaria para el control de zoonosis (Medina et al. 2011; Bielby et al. 2014). En cualquiera de estos casos, el control letal de depredadores suele ser motivo de conflicto social. Por lo general el control de depredadores suele centrarse en especies generalistas que bajo ciertas circunstancias pueden llegar a ser abundantes gracias a su flexibilidad ecológica. El zorro común (Vulpes vulpes) y la urraca (Pica pica) representan el paradigma de especies generalistas. A su vez son consideradas como especies perjudiciales para diferentes intereses humanos, como la agricultura, la actividad cinegética o la ganadería, en prácticamente todo su rango de distribución (Birkhead 1991; Sillero-Zubiri et al. 2004). El control legal de estas especies es una medida de gestión habitual y muy extendida en el ámbito cinegético en gran parte de Europa (Reynolds y Tapper 1996; Beja et al. 2009; Ljung et al. 2014), y especialmente en España (Delibes-Mateos et al. 2013; Díaz-Ruiz y Ferreras 2013). A pesar de esto, en general existe poco conocimiento científico sobre diferentes aspectos ligados a esta actividad, y en particular en ecosistemas complejos como los de la Península Ibérica (Díaz-Ruiz y Ferreras 2013). El objetivo principal de esta Tesis es, por tanto, contribuir al conocimiento científico sobre la ecología y gestión del zorro y la urraca, mediante el estudio de diferentes aspectos relacionados como su ecología trófica, la adecuación y mejora de los métodos empleados para el control de sus poblaciones y las implicaciones ecológicas derivadas de dicho control. Contenidos de la investigación: Los principales resultados de los capítulos 1 y 2 confirman al zorro y a la urraca como depredadores generalistas. Los zorros ibéricos consumen conejos (Oryctolagus cuniculus) como alimento principal en aquellos lugares donde estos son abundantes, y micromamíferos, frutos y semillas como principales alimentos sustitutorios cuando el lagomorfo no es abundante (capítulo 1). Las variaciones en su alimentación están relacionadas con variables geográficas, tipos de hábitat y estacionalidad, que determinan la disponibilidad de sus principales alimentos (capítulo 1). La alimentación de la urraca durante su periodo reproductor en ambientes agrícolas se basa principalmente en artrópodos y cereales, incluyendo huevos y aves en baja proporción, por lo que su impacto sobre este tipo de presas no parece importante (capítulo 2). A pesar de que el uso combinado de cebos y atrayentes olorosos puede mejorar la eficiencia de captura y disminuir las capturas de especies no objetivo, las jaulas-trampa para zorros siguen presentando niveles de selectividad muy bajos, lejos de los estándares de homologación establecidos en España. Por el contrario, el sistema de captura Collarum presenta una alta selectividad para la captura de zorros, siendo una alternativa preferible a las jaulas-trampa (capítulo 3). En el caso de las urracas, las jaulas-trampa con urraca viva como reclamo presentan una alta eficiencia de captura y selectividad durante la época de reproducción del córvido, al menos en ambientes agrícolas del centro de España (capítulo 4). Los resultados de este trabajo sugieren que el control de estas especies podría conseguir disminuir la abundancia de sus poblaciones al menos con cierta intensidad de extracción y manteniendo el esfuerzo de capturas a lo largo del tiempo (capítulos 4 y 5). Las extracciones de urracas consiguieron disminuir a corto plazo las densidades del córvido. Sin embargo se observaron diferentes respuestas en las dos localidades de estudio tras el cese de la extracción, probablemente debido a la diferente fase del ciclo reproductor en la que se realizó el trampeo en cada localidad (capítulo 4). En el caso de los zorros, los resultados parecen sugerir que bajo cierta intensidad de control, la abundancia del canido podría disminuir (capítulo 5). Sin embargo, cierta intensidad de control de zorros puede incrementar la probabilidad de ocupación espacial de otros mesocarnívoros simpátricos como la garduña (Martes foina) (capítulo 5) y desencadenar procesos de ¿liberación de competidores¿ (Casanovas et al. 2012) debido a la disminución numérica del cánido. Las variables más relacionadas con el nivel de actividad del zorro fueron la disponibilidad de conejos (positivamente) y la proximidad a poblaciones humanas (negativamente), independientemente de la intensidad de control de zorros, que solo parece estar relacionada con una disminución de la actividad diurna de este carnívoro (capítulo 6). Esta Tesis Doctoral aporta información valiosa sobre la ecología y gestión de depredadores generalistas en ecosistemas complejos, como los ibéricos, donde el conocimiento científico es escaso. Sin embargo, la información existente sigue siendo escasa y a menudo poco concluyente por lo que se hace necesario un mayor esfuerzo de investigación en este campo para poder conjugar la conservación de los ecosistemas con un uso sostenible de los recursos naturales presentes en estos. Conclusiones: 1. Las variaciones en los hábitos de alimentación de los zorros ibéricos están relacionadas con variables geográficas, tipos de hábitat y estacionalidad, que a su vez determinan la disponibilidad de sus principales alimentos. No se encontró ninguna relación significativa de la diversidad de la dieta con las variables estudiadas. Estos resultados confirman al zorro como un depredador generalista y oportunista a una escala biogeográfica mayor de lo que se había descrito hasta ahora. 2. Aunque no llegan a especializarse en ninguno de sus principales recursos alimentarios, los zorros en la Península Ibérica consumen conejos como alimento principal en aquellos lugares donde estos son abundantes, y micromamíferos, frutos y semillas como principales presas sustitutorias cuando el lagomorfo no es abundante. 3. La alimentación de la urraca durante su periodo reproductor en ambientes agrícolas del centro-sur de la Península Ibérica, se basa principalmente en artrópodos (mayormente coleópteros) y cereales. Las urracas incluyen en su dieta huevos y aves en baja proporción, por lo que su impacto de depredación sobre este tipo de presas no parece importante. No obstante, se desconocen los posibles sesgos asociados a la metodología de estudio empleada para la estima del consumo de estos alimentos. 4. Tanto el consumo de los principales grupos alimentarios como la diversidad de la dieta de la urraca varió entre localidades, sin una influencia clara de factores intrínsecos como el sexo y la edad. El patrón de alimentación observado coincide con el de una especie generalista que utiliza los recursos en función de su disponibilidad, que podría variar también a lo largo del ciclo reproductor. 5. El uso combinado de cebos y atrayentes puede mejorar la eficiencia de captura y selectividad de las jaulas-trampa para zorros. La combinación cebo vivo-orina de zorro incrementó de forma significativa la eficiencia para capturar zorros, mientras que el uso de extracto de valeriana consiguió disminuir ligeramente la tasa de captura de especies no objeto de control. Sin embargo, ninguna combinación de cebos y atrayentes de las ensayadas permitió de forma simultánea incrementar la tasa de capturas de zorros y disminuir la de especies no buscadas, no alcanzándose en ningún caso los umbrales mínimos de selectividad establecidos en España para la homologación de métodos de control de depredadores generalistas. 6. El sistema de captura Collarum mostró una mayor selectividad que la obtenida para las jaulas-trampa y una aceptable eficiencia de captura de zorros, superior a la de las jaulas-trampa sin atrayentes. Los resultados obtenidos con este sistema indican que es una alternativa a métodos tradicionales como las jaulas-trampa, aceptable para el control poblacional de zorros en cotos de caza de características similares a los estudiados en esta Tesis Doctoral. 7. Las jaulas-trampa con reclamo de urraca viva, utilizadas durante la época de reproducción son un método eficaz y muy selectivo para el control de las poblaciones de urracas en ambientes agrícolas donde el córvido es abundante. Estos resultados cumplen los estándares de captura establecidos para poder utilizar estas trampas como método de control en medios agrícolas; sin embargo se desconoce su funcionamiento en ambientes más complejos, donde exista una mayor probabilidad de capturas de especies no buscadas. 8. Los sistemas de captura evaluados en esta Tesis no produjeron lesiones consideradas como indicadores de malestar a ninguna de las especies objetivo, tanto zorro como urraca, que nunca permanecieron en la trampa más de 24 horas. De esta forma la revisión de las trampas instaladas al menos una vez cada 24 horas parece ser suficiente para evitar lesiones graves y sufrimiento innecesario a los animales capturados. 9. Las extracciones de urracas consiguieron disminuir a corto plazo las densidades del córvido en las dos localidades de estudio. Sin embargo, la respuesta de las poblaciones tras el cese del control fue distinta en ambas localidades. Se observó una recuperación de la población tras el cese del control cuando las extracciones se realizaron en las primeras fases del ciclo reproductor (puesta-incubación), mientras que cuando se realizaron en fases más avanzadas de la reproducción (eclosión-crianza de los pollos) la población se estabilizó a densidades menores tras el cese del control. 10. La probabilidad de ocupación espacial por parte de los zorros no se vio afectada por la intensidad del control de sus poblaciones, estando determinada principalmente por el tipo de hábitat predominante. Por el contrario, la probabilidad de detección de zorros disminuyó con el incremento en la intensidad de su control. Si se confirmase la relación positiva entre detectabilidad y abundancia sugerida por algunos autores, estos resultados indicarían que un control de zorros con cierta intensidad y mantenido en el tiempo podría disminuir su abundancia. 11. La intensidad del control de zorros estuvo relacionada con el incremento en la probabilidad de ocupación espacial de la garduña. Estos resultados sugieren que el control intensivo de zorros puede desencadenar procesos de ¿liberación de competidores¿ debido a la disminución numérica del zorro. De esta forma el zorro desempeñaría el papel de competidor dominante y la garduña el de competidor subordinado. 12. El zorro mostró un patrón de actividad principalmente crepuscular y nocturno, solapando parcialmente con el patrón de actividad de su principal presa, el conejo. Las variables más relacionadas con su nivel de actividad fueron la disponibilidad de conejos y la presencia humana, independientemente de la intensidad de control de zorros. En situaciones de baja perturbación humana, los zorros incrementan su actividad diurna para aumentar el solapamiento con el patrón de actividad de los conejos. La actividad de los zorros se reduce durante el día en aquellas localidades donde son sometidos a intenso control. Estos resultados demuestran que el zorro presenta una elevada plasticidad comportamental que le permite adaptarse de forma exitosa a diferentes condiciones ambientales, incluyendo la perturbación humana.
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