Desde el inicio de la cirugía cardiaca, el desarrollo de nuevas técnicas quirúrgicas, los avances en los métodos de circulación extracorpórea (CEC) y los tratamientos en cuidados intensivos hacen que la mortalidad de estos pacientes haya disminuido de casi el 100% hasta un 5-6% en la actualidad. No obstante, estas cifras se mantienen estables durante los últimos años. La respuesta inflamatoria asociada a la CEC es un proceso que puede llegar a desarrollar complicaciones mayores incluyendo insuficiencia respiratoria, shock, fracaso renal e incluso fracaso multiorgánico. La cirugía con CEC provoca cambios sistémicos importantes que inician el proceso de SIRS. Entre ellos se encuentra la hipoperfusión esplénica, que podría producir daños en la mucosa intestinal alterando la permeabilidad de la barrera favoreciendo así la traslocación bacteriana y la endotoxemia. La endotoxina es un lipopolisacárido de la pared celular de las BGN y es reconocido como un importante estímulo para el desarrollo del SIRS. Su presencia en pacientes sometidos a CEC ha sido ampliamente reconocida, pero la magnitud de la endotoxemia así como su correlación con la evolución clínica y la aparición de complicaciones varía ampliamente entre los estudios. Según algunos estudios, la concentración sistémica de endotoxinas se correlaciona estrechamente con el grado de disfunción cardiovascular, duración de la cirugía, tiempo de CEC, tiempo de isquemia y necesidad de aminas vasoactivas, lo que se podría resumir en todas aquellas situaciones que potencialmente podrían favorecer una situación de hipopefusión esplácnica. Existen diferentes técnicas para detectar la presencia de la endotoxemia. Tradicionalmente, se había cuantificado la cantidad de endotoxina mediante un análisis in vitro denominado lisado de Amebocitos del Limulus Polyphemus (LAL), pero este test nunca ha sido aprobado por la FDA pasa su uso en sangre. Esto ha motivado el descubrimiento de un nuevo test llamado ensayo de actividad de endotoxina (EAA) (Spectral Diagnostics, Toronto, ON, Canadá), que consta de un kit de prueba rápida de quimioluminiscencia inmunodiagnóstica que se puede realizar en menos de 1 hora, aprobado por la FDA para su realización en líquidos biológicos como es la sangre. Los objetivos marcados del estudio fueron detectar la presencia de endotoxemia en el postoperatorio de cirugía cardiaca utilizando un nuevo método diagnóstico así como establecer los factores de riesgo de presentar endotoxemia y establecer la implicación pronóstica de esta. El estudio se ha realizado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Germans Trías i Pujol, Badalona. Incluimos un total de 107 pacientes, la mayoría varones (69%), con una edad media de 66 años (36-87). El 38% tenían DM, 71% HTA y un 12% vasculopatía periférica. La mediana del EuroSCORE I fue de 7 (0-16). Solo 24 pacientes presentaron endotoxemia alta (?0,4EA). La duración mediana de la CEC fue de 95 min (24-300) con un tiempo de isquemia (ClAo) de 72 min (17-175). El 37% de los pacientes requirieron transfusión de concentrados de hematíes. Los resultados de nuestro estudio indican que en el postoperatorio de cirugía cardiaca existe endotoxemia al menos en grado moderado y que esta puede tener utilidad en la detección de aquellos pacientes que pueden presentar infección postoperatoria precoz. Como factor de riesgo de endotoxemia, hemos observado que aquellos pacientes con vasculopatía periférica y los que requieren trasfusión de mayor cantidad de concentrados de hematíes durante la intervención son los que presentan mayor riesgo de presentar endotoxemia en el postoperatorio inmediato.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados