La Anorexia Nerviosa (AN) es el trastorno de la conducta alimentaria que más se ha estudiado a nivel neuropsicológico, aunque la mayoría de estudios sobre las alteraciones cognitivas en la AN se han llevado a cabo en población adulta. Su investigación es mucho más escasa en población adolescente, edad en la que habitualmente tiene lugar el inicio del trastorno y que conlleva importantes repercusiones en el desarrollo personal, académico/laboral y social del individuo. En el presente trabajo se estudió el funcionamiento cognitivo de adolescentes (de 11 a 18 años) diagnosticados de AN con una corta duración del trastorno y en un momento agudo de la enfermedad, así como su evolución tras 6 meses de tratamiento y recuperación ponderal en comparación con un grupo control del mismo sexo, edad y nivel de estudios. Los resultados obtenidos fueron que el perfil neuropsicológico de los pacientes con AN en infrapeso presentaba un mayor enlentecimiento en el procesamiento de la información visual compleja. Aunque cuando analizamos los perfiles cognitivos observamos que no es igual en todos ellos, presentándose únicamente en un 30% de la muestra un perfil cognitivo deficitario. Las dificultades que presentan se encuentran en la memoria visual, velocidad psicomotora y curva de aprendizaje verbal. Este subgrupo se caracteriza además por presentar un Índice de Masa Corporal (IMC) más bajo y elevada presencia de ansiedad rasgo. En el estudio longitudinal una vez recuperado el peso se encontró que los pacientes mejoraro su perfil neuropsicológico general. Sin embargo, cuando comparamos aquellas pacientes que han recuperado el ciclo menstrual, con aquellas que todavía sufren amenorrea y el grupo control, observamos que las pacientes que aún no han reestablecido el ciclo menstrual presentan dificultades cognitivas en la memoria visual, en las habilidades visuoconstructivas, débil coherencia central y menor resistencia a la interferencia. Las pacientes con AN que han recuperado el ciclo menstrual no diferían en su funcionamiento cognitivo con respecto a los controles. En conclusión, los resultados nos sugieren que no hay importantes dificultades en el funcionamiento general cognitivo de todos los adolescentes con AN. Las alteraciones más significativas en el rendimiento neurocognitivo se encuentran cuando se relacionan con alguna variable clínica o biológica. Variables clínicas, como el IMC muy bajo o la amenorrea, asociadas a un peor funcionamiento cognitivo, podrían estar relacionadas con un peor curso y pronóstico de la enfermedad. Conocer el funcionamiento cognitivo de los adolescentes con AN nos permitirá conocer mejor el funcionamiento global de la enfermedad y desarrollar mejores intervenciones terapéuticas.
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