El tamaño final del infarto es un predictor importante de eventos clínicos posteriores. Aunque el tiempo de isquemia se ha mostrado como el mayor determinante para aumentar el miocardio salvado, hay interés en buscar otras terapias que ayuden a reducir el tamaño del infarto (cardioprotección) y que limiten el daño por reperfusión. Los betabloqueantes han demostrado eficacia clínica cuando se administran en las primeras hora del infarto, y así queda reflejado en las guías como indicación de clase IA pero hay controversia de cuando y como administrarlos. La resonancia magnética cardiaca (RMC) puede estudiar de manera precisa el área miocárdica en riesgo (con secuencias de edema, potenciadas en T2) y el tamaño del infarto (secuencia de realce tardío) pudiendo cuantificar el miocardio salvado (área miocárdica en riesgo descrita como edema menos tamaño final del infarto). Nuestra hipótesis de trabajo fue que el betabloqueante endovenoso metoprolol administrado precozmente en la fase aguda del infarto de miocardio puede reducir el miocardio salvado. Y los objetivos de esta tesis fueron: 1) Analizar el beneficio de la administración temprana del betabloqueante (metoprolol) endovenoso sobre el miocardio en riesgo en un modelo porcino de infarto agudo de miocardio mediante RMC. 2) Ver si este posible efecto cardioprotector también se observa cuando se administra el metoprolol vía oral tras la reperfusión coronaria y evaluar los posibles mecanismos que están involucrados en este efecto. Metodología: En un modelo porcino de infarto agudo de miocardio en 10 animales se randomizó a metoprolol endovenoso durante la oclusión coronaria o placebo. Se analizó la función global del ventrículo izquierdo, la extensión del miocardio en riesgo y la necrosis miocárdica a los 4 y 22 días mediante RMC. En un segundo tiempo, con el mismo modelo animal de infarto se randomizó una muestra de 30 cerdos a metoprolol endovenoso pre-reperfusión (estrategia precoz), post-reperfusión vía oral (estrategia diferida) o placebo. Se analizaron marcadores del daño por reperfusión como la infiltración de neutrófilos, la apoptosis miocárdica mediante expresión de la proteína caspasa-3 activada y la fosforilación de la quinasa-AKT. Resultados: En el grupo tratado con metoprolol endovenoso pre-reperfusión se observó, comparando con el grupo control, un aumento del miocardio salvado y una recuperación mejor de la función ventricular a las 3 semanas. Además la administración de metoprolol endovenoso pre-reperfusión se asoció a mayores efectos cardioprotectores sugiriendo una disminución en el daño miocárdico por reperfusión.
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