La regeneración del pino carrasco después del fuego no siempre está garantizada y puede dar lugar a situaciones extremas en las que se origine, bien una regeneración altísima de pino, o bien una ausencia total de esta especie.
En el primer caso se hacen necesarios tratamientos selvícolas que reduzcan la densidad y faciliten el desarrollo de la masa. En este trabajo se han ensayado tratamientos de clareo, desbroce y poda en dos regenerados naturales de 5 años de edad en diferente calidad de estación (Yeste, con ombroclima seco y Calasparra con ombroclima semiárido). Los resultados han mostrado que un tratamiento de clareo mejora el crecimiento tanto en diámetro como en altura de la masa residual, además de incrementar la probabilidad de producción de piña. El tratamiento de desbroce total del matorral que acompaña al pino carrasco, no mejora el crecimiento en altura ni en diámetro en ninguna calidad de estación a los 5 años de edad del regenerado. Si se realiza una poda hasta la mitad de la altura total se elimina alrededor de un 80% de la biomasa total foliar Yeste y de un 50% en Calasparra, y por lo tanto esto supone una reducción excesiva de la copa, lo que disminuye considerablemente la capacidad fotosintética del árbol. Efectivamente, la poda no incrementa el crecimiento en altura ni en diámetro e incluso elimina el efecto beneficioso del clareo si se hace conjuntamente con éste.
Por otra parte, los tratamientos selvícolas producen en general un incremento significativo del área foliar y biomasa en pies individuales de pino carrasco en buenas calidades de estación, no ocurriendo lo mismo en localidades semiáridas. Además, el clareo supone un incremento de nitrógeno y potasio, a la vez que una disminución en la concentración de magnesio. Sin embargo, los tratamientos selvícolas no tienen influencia significativa sobre el fósforo, el calcio ni sobre el carbono orgánico.
La primavera siguiente a la ejec
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