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El autorretrato como canalizador del dolor

  • Autores: Irene Molina Ruiz
  • Directores de la Tesis: Theótima Amo Sáez (dir. tes.)
  • Lectura: En la Universidad de Granada ( España ) en 2016
  • Idioma: español
  • Tribunal Calificador de la Tesis: Francisco Lagares Prieto (presid.), María del Mar Garrido Román (secret.), Juan José Gómez de la Torre (voc.), María del Mar Bernal Pérez (voc.), Josefa Cano García (voc.)
  • Materias:
  • Enlaces
    • Tesis en acceso abierto en: DIGIBUG
  • Dialnet Métricas: 2 Citas
  • Resumen
    • Partiendo del significado etimológico del término retrato, que proviene del latín retractus, participio del verbo retrahere, que significa convertir algo en otra cosa sacándolo de nuevo a la luz, haciéndolo revivir, se inicia una investigación que centra su análisis en cómo el artista se observa, interna y externamente, se transforma, y resurge convertido en algo diferente, algo que le ayuda de algún modo, ya sea terapeúticamente o psicológicamente, proponiendo al espectador narrativas existenciales abiertas a su interpretación.

      La investigación aborda el tema del autorretrato desde una perspectiva abierta, el autorretrato como la creación de una obra, ya sea fotografía, pintura, dibujo o escultura, en la que el artista representa su propia imagen, y también el autorretrato simbólico o metafórico que proviene del diario íntimo, y a través del cual el artista intenta ordenar sus emociones. Por lo que la investigación considera que el autorretrato no será sólo la representación física del artista, sino cualquier proyección de los conflictos internos que el artista representa en su obra, como la otredad o el doble, retomando el origen etimológico; volver a sacar, revivir el yo, proyectar algo nuevo, elaborado desde dentro.

      Este trabajo analiza cómo a través del autorretrato, como forma de autoconocimiento, el artista es capaz de enfrentarse a sus miedos, y expresar las emociones más puras e irracionales, para poder trascender la realidad a la que se enfrenta. De la conjunción de estos dos aspectos, el autorretrato y la expresión del dolor en el arte, surge la necesidad de este estudio. Ambos son temas que tienen al individuo como eje principal, y es a partir de la unión de algo interno (el dolor, ya sea de tipo físico o psíquico) con algo externo (la autorrepresentación), que surge el objeto de estudio sobre el que se centra la presente investigación, por lo que buena parte de la misma esta centrada en la importancia de la vertiente terapeútica del arte, y en estudiar cómo en la actualidad se está incorporando a campos como la medicina y la terapia.

      Para analizar cómo el ser humano se ha sentido atraído por su autorrepresentación, experimentando con su propia imagen, como mecanismo de autoconocimiento físico y psíquico, reflejo de la búsqueda de uno mismo y la aceptación del yo, se ha estructurado la investigación en cuatro capítulos; en el primero, El autorretrato y el espejo, se ha realizado un recorrido histórico a través de las primeras representaciones artísticas en las que aparece el autorretrato, hasta acercarnos al tema central de nuestra investigación, que es el autorretrato como canalizador del dolor, por lo que la investigación se inicia con el estudio de la obra de Van Gogh, Edvard Much, Egon Schiele, Leon Spilliaert, artistas que hemos considerado claves desde el punto de vista de la representación del dolor y de la enfermedad en la Historia del Arte.

      Posteriormente estudiamos la importancia de la fotografía y cómo su descubrimiento fue un elemento fundamental para la evolución del autorretrato. Después de hacer un recorrido por el comienzo de la fotografía y su influencia en los artistas que realizaron sus primeros autorretratos a través de la cámara, se analiza la obra de artistas que han centrado su trabajado en el doble y la identidad, como es el caso de la Condesa de Castiglione, Claude Cahun, Cindy Sherman y Orlan.

      En el segundo capítulo, Narrativas existenciales, la investigación profundiza en el análisis de la obra de Frida Khalo y Francesca Woodman, quienes se sirven de sus autorretratos para canalizar su dolor, a través del "Alter ego", el "doble", el "espejismo" o el "reflejo". Diseccionando la relación entre el autorretrato y el dolor, se analizan esos momentos en los que el individuo ha necesitado echar mano del arte para poder superar situaciones y vivencias con las que no ha podido lidiar fácilmente, para poder asimilarlas e intentar paliarlas de algún modo.

      En el tercer capitulo, Autorretrato extremo, se ha analizado el autorretrato como medio desde el que tomar consciencia de los cambios producidos en nuestro cuerpo, y poder enfrentarnos a las transformaciones que la cirugía o la medicación, que atan¿en a determinadas enfermedades, producen en nosotros. Para ello se ha analizado la obra de artistas que han llevado su cuerpo al límite a través del autorretrato, como David Nebreda, Abel Azcona y Bas Jan Ader, y la obra de artistas como Hanna Wilke, Jo Spence, Kerry Mansfield y Matuschka, que se ha enfrentado al dolor y al sufrimiento de su enfermedad, a través de autorretratos en soporte fotográfico. El estudio de estos artistas revela cómo a través del autorretrato, hacen frente a los dramáticos cambios que su imagen sufre debido a la enfermedad, para intentar aceptarla de la mejor forma posible, tal como se observa en la obra de Jo Spence, pionera de la creación de la fototerapia, y la del médico y fotógrafo Carlos Canal, que se sirve de la realización de un protocolo en el hospital con enfermos de leucemia, y que consiste en que el paciente realice con una cámara de fotos su autorretrato y lo acompañe con un texto. El descubrimiento de este tipo de casos a través de la presente investigación, nos lleva a confirmar la hipótesis de partida, comprobando cómo a través del autorretrato y el arte, el ser humano tiene una herramienta clave para ayudar al paciente a superar su enfermedad.

      Finalmente en el cuarto capitulo, Hilando el duelo, a través del análisis de la obra de artistas como Louise Bourgeois, Dorothea Tanning, Annette Messager y Tracey Emin, se ha visto cómo un material aparentemente sencillo como es el hilo, puede convertirse en conductor del proceso curativo, y cómo acciones tales como tejer, bordar o coser pueden llevar al individuo a conectar con partes del inconsciente. Se ha analizado también cómo a través de la hilatura de palabras, Chantal Maillard y Francisco Umbral se sirven de la poesía y el diario íntimo, para construir un autorretrato simbólico o metafórico, que les ayuda a superar un proceso traumático como es la pérdida de un hijo. El autorretrato simbólico está también presente en la obra de Judith Scott, Madge Gill y Josefa Tolra, que comienzan su proceso creativo a raíz de intentar superar un drama familiar, expresando a través de sus dibujos y bordados, aquellas emociones profundas que necesitamos sacar para poder superar situaciones de duelo.

      A trave¿s de la presente investigación sobre el autorretrato, se ha podido constatar cómo la autorrepresentación es una idea mucho más amplia de lo que se suele considerar, porque dónde empieza y acaba el género depende únicamente del propio artista. El recorrido y análisis ha servido para definir como un claro exponente del autorretrato y dolor, el trabajo autobiográfico que es ejemplo de cómo el arte sirve para expresar aquello que nos hace sufrir tanto física como emocionalmente. Como se ha visto en el análisis de la obra de Frida Kahlo y Francesca Woodman, un claro ejemplo de artistas a las que el autorretrato sirve para crear un universo personal con el que enfrentarse a la vida, y canalizar su dolor.

      La muerte aparece como una constante en la historia del arte, y es especialmente importante en la obra de los artistas analizados en este estudio. La reflexión que hacen sobre la muerte, a través de sus autorretratos, deja palpable una serie de coincidencias entre ellos. Se ha observado también la importancia que supone para muchos artistas representar el propio cuerpo antes de morir, utilizando el autorretrato como me¿todo de autoconocimiento y afianzamiento físico, o bien como medio para evadirse del miedo que conlleva enfrentarse a la propia muerte. La forma de enfrentarse a la muerte, es uno de los nexos que los artistas seleccionados tienen en común, ya sea por cómo se enfrentan a su propia muerte, o por cómo superan el duelo por la pérdida de un ser querido.

      A través de los capítulos que vertebran la presente investigación, se ha comprobado cómo los artistas analizados han utilizado el arte como terapia para superar una situación dolorosa o traumática. Y se ha constatado cómo el autorretrato no tiene por qué ser una representación pictórica, fotográfica o escultórica de la imagen del cuerpo del artista, total o parcialmente, sino que encontramos representaciones simbólicas y metafóricas, como extensiones de los artistas que las realizan, con las que llegar al mismo fin, utilizando la creatividad para lograr el crecimiento personal de enfermos psíquicos, físicos, o de cualquier sujeto que desee utilizar el arte como herramienta de conocimiento y comunicación, a través de la que poder encontrar un equilibrio personal.


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