Esta Tesis tiene al libro en circulación hacia América como objeto de estudio. Unos libros que serán analizados como mercancías sometidas al tráfico comercial de la Carrera de Indias. Nos interesa el trato cotidiano con los fardos y baúles, el procedimiento que sufren estos libros en las Aduanas y los navíos, el diario negocio de unos y otros enzarzados en el precio de los fletes y las noticias de las ferias. Un itinerario el de estos miles de libros que sigue las rutas de los hombres, por tierra y mar, a lo largo de miles de kilómetros. Hombres y libros necesitan de la enorme maquinaria mercantil atlántica.
En pocas ocasiones podemos seguir el paso del libro con tanta atención como a través de las fuentes que aquí manejamos. La posibilidad de ofrecer un corte de los envíos flota a flora y, a la vez, el conjunto del trasvase de libros a América nos atrajo desde un primer momento. La continuidad seriada de las idas de los barcos es la mejor atalaya. El comercio de libros podría seguirse en la doble dimensión americana y europea, las diferentes evoluciones seculares de la Monarquía hispánica a cada lado del Atlántico nos resultaba un atractivo más. La coincidencia o no de las coyunturas de una primera definición de las estructuras del tráfico comercial del libro, aquí tendremos oportunidad de elaborar un modelo de conjunto de las modalidades del tráfico librario que, consideramos, podría resultar doblemente interesante. En primer lugar para el análisis de las coyunturas opuestas a cada lado del Atlántico a lo largo del siglo XVII, aportando una documentación que muestra la vertiente de la oferta libraría al mercado americano. En segundo lugar, y no por ello menos interesante, permitiría elaborar un modelo de circulación del libro igualmente útil para comprender estos fenómenos en España, es más, el mercado potencial americano generó unas posibilidades de negocio que las librerías españolas aprovecharon para iniciar una actividad internacional. Estudiar estos aspectos conectando el negocio del libro en la Europa Moderna con la Península a través del abastecimiento de libros al Nuevo Mundo resulta un atractivo añadido.
El comercio de libros desde Europa al territorio americano coloca a un objeto cultural como sujeto de estudio, las redes comerciales de mercaderes de libros insertas en la Carrera de Indias, los mecanismos de vigilancia de la Inquisición en los puertos y aduanas, los propios géneros de los libros embarcados, serán facetas del poliédrico acercamiento a la circulación del libro que intentaremos en este estudio.
La historia del libro en España y en América Latina apenas tienen en cuenta la circulación de los impresos, como si todo lo cultural floreciera in situ en cada territorio, independientemente y ajeno a la historia atlántica que construye el sustrato básico del intercambio cultural entre ambas orillas. La fascinación por el producto elaborado a través del proceso técnico de la imprenta para una parte de la bibliografía material y los bibliográficos, eruditos y gentes aficionadas al libro, junto a la igualmente fascinadora historia de la lectura y sus incidencias sociales, a día de hoy, dejan un espacio vacío de investigaciones, una suerte de tierra de nadie. En este territorio que va del producto elaborado a la cabeza del lector todo parecía uniforme y lineal, sin embargo, cada investigación de recorridos diversos, medios de acceso a la cultura distintos, comunidades lectoras diferenciadas, etc.
En un trabajo sobre la circulación del libro todos los vectores deben tenerse en cuenta, hay que recordar que las múltiples redes de distribución se insertan en distintos espacios físicos de compra-venta, participan de modalidades y estrategias de adquisición diversas y derivan de los objetivos diversificados de quienes participan en tales actividades. Las específicas diferencias del abanico de la difusión comercial del libro y de las otras redes de distribución de los impresos muestran circuitos diferentes, que responden a roles distintos de quienes hacen posible la distribución de los libros. Esta difícil conjugación de elementos permite obtener radiografías distintas de la actividad de distribución dependiendo de tan variados elementos, ya que no actúa de igual manera un particular a la busca de un lote de libros específicos que un librero americano que atiende una demanda determinada, aunque ambos necesiten acudir a los intermediarios de la Carrera de Indias para conseguir tales libros.
Las condiciones materiales o las de la apropiación del texto no podrían comprenderse sin un estudio de la circulación de tales textos y las posibilidades de su recepción. Una reflexión sobre tal territorio vacío de la circulación (el que ocurre del taller de impresión a la biblioteca) debe preguntarse: ¿cómo llegan los libros a manos de los lectores? La respuesta no es baladí ni puede sortearse con fáciles respuestas o aleatorias disquisiciones. Los libros hacen el viaje a América en las bodegas de los navíos, con un valor, ocupando un volumen, con una materialidad que no puede escapar a nuestra investigación; las modalidades de circulación del libro tienen también su historia, un acontecer que debe ser reconstruido para cada tiempo y lugar. La necesaria variable espacial y temporal de la historia de la circulación de los libros la intentaremos definir a través de una radiografía de sus recorridos reconstruida en un modelo de comprensión del tráfico de libros en la Carrera de Indias. Esto resulta necesario a todas luces pues siendo los libros iguales y repetidos como productos de imprenta (con la salvedad que debe recordarse para productos tipográficos realizados con tipos móviles) tales libros resultan singulares por sus posibles recorridos, las variables que intervienen en tal circuito de trasvase cultural, o, tratándose de la Carrera de Indias, portuario, coloca al libro entre el resto de las mercancías. En la Tesis más que un producto de cultura ante el que arrebolarnos trataremos al libro tal como aparece en los documentos: anotado, tasado, revisado, encajonado, cargado; un objeto cultural que es una mercancía más, tratado casi por igual, como una mercancía más, fue visto en su tiempo como una falta de consideración, pero es, precisamente, el más notable de los tratamientos que podemos darle a un objeto respecto del cual necesitamos precisar estas variables para conocer las circunstancias reales del paso a América de los libros. Recrear las modalidades de tal trasvase resulta crucial para definir el mundo atlántico de relaciones al que hacíamos referencia.
Esta Tesis estudia el comercio de libros con América a través de una fuente seriada, la serie del Registro de Ida de Navíos de la Casa de la Contratación, cuyo análisis es la columna vertebral de este trabajo. En buena medida este trabajo demostrará la viabilidad de esta fuente en el estudio cultural del tráfico de libros. La metodología será precisada más adelante. Las dos partes fundamentales en las que, básicamente, podríamos dividir este trabajo se pueden dividir en dos bloques: en primer lugar la reconstrucción de las modalidades del intercambio cultural del libro en la Carrera de Indias, utilizando la información sobre las personas que aparecen en la documentación interviniendo en la circulación del libro; y, en segundo lugar, los propios títulos declarados en las declaraciones de registro, utilizando las listas que aparecen a continuación de las personas. En resumidas cuentas, quiénes embarcan libros y qué libros embarcan. Responder a ambas cuestiones con el estudio de setecientas hojas de registro con libros será la tarea principal de esta Tesis. En todo caso es una aproximación, aquí no utilizaremos todas y cada una de las listas aparecidas, manejaremos un número suficiente, en torno a unas quinientas aproximadamente, que permitan precisar el modelo que proponemos de manera certera.
El estudio del comercio del libro en la Europa moderna forma parte de los intereses eruditos desde los inicios de los estudios de la imprenta, ahora bien, la producción más que la circulación, la propia emisión y su papel en la comunicación cultural y el mundo de las ideas, el conjunto de recepciones posibles de lo culto a lo común, atraen la atención de los investigadores, el camino del emisor al receptor aparece contocircuitado en algunos casos, nos proponemos apartar algunas conexiones que permitan precisar mejor el estudio del comercio del libro con América. El estudio de familias de grandes librero y redes clientelares nos permitirá modelar, a través de la situación del mercado del libro en la ciudad de Sevilla, una aproximación que contará con el negocio de la librería como un factor clave que hace posible la existencia de almacenes de libros y mercaderes de libros insertos en estructura familiar, encuadernación, etc. Esta característica hace que resulte necesario la reconstrucción prosopográfica de las redes, cosa difícil en el estado de la investigación actual, lo que limita un tanto este trabajo. Resulta posible conectar varías líneas entre sí, pero el cuadro de conjunto aún no ha sido elaborado, tan sólo aportaremos la reconstrucción de algunas de estas familias ligadas a la actividad americana. La dificultad de fijar tales redes es evidente, la actividad de intermediación de los libreros sevillanos, la existencia de agentes mediadores venidos de fuera, la participación de muchos particulares, y otras circunstancias que veremos, dificultan la reconstrucción del mundo de la librería sevillana; a la vez, resulta necesario establecer las conexiones familiares y de oficio con las redes americanas y, también, la de los grandes libreros dedicados al comercio internacional, para, por último, regresar a las conexiones de estos últimos con los libros mexicanos y limeros, cerrando así el circuito, complejo, enrevesado y cambiante, que delimita estos negocios. El estudio de esta información es revelador, como tendremos ocasión de comprobar en el caso de las familias Mexía, Sarria, Toro, etc.
La compleja variedad de circulaciones posibles del libro en un red de transferencia limitada a las infraestructuras del monopolio comercial de la Carrera de Indias, en ese embudo del comercio con América en las flotas de Nueva España y Tierra Firme el libro desborda nuestras previsiones. El comercio oficial, declarado en las anotaciones de carga, es una parte del conjunto de libros que atraviesan el Atlántico: otros libros acompañan a los pasajeros en el viaje, algún marinero listillo llevaría alguno de contrabando de mercancías para evitar los complejos trámites burocráticos, etc. En definitiva, las circunstancias de los procedimientos administrativos de embarque y las condiciones de vigilancia inquisitorial impondrían límites a todo esto, pero límites que podrían superarse de diferentes modos. El conjunto de memorias de títulos embarcado de que disponemos en la década de 1601-1650 permite una aproximación temporal interesante, es un momento de importantes transformaciones en el mercado del libro y la comercialización del libro internacional, sí como en la propia producción y negocio peninsular. Estas circunstancias, de crisis severa en no pocos caso en Medina del Campo y más tarde en Madrid, -con los cambios que exigen en cuanto a negocios que cierran, distribuidores que dejan de servir libros y un mercado editorial en expansión creciente de lectores y en situación de penuria económica y dificultades a lo largo del siglo XVII-, marcan una etapa difícil para el negocio, precisamente cuando despega el número de lectores; ahora bien, el mercado americano parece ofrecer excelentes oportunidades de negocio, es más, algunas sedes virreinales como Lima viven en estos años su época dorada. A esta situación general se une la propia crisis de la Carrera de Indias y las transformaciones generales del comercio a raíz del establecimiento de los consulados americanos y la llegada de peruleros que negocian directamente en Sevilla. Sin duda el siglo XVII se muestra como un siglo de importantes cambios, precisamente radiografiar estos fenómenos e circulación del libro permitirá acercarse con más acierto a los cambios culturales de los virreinatos desde una perspectiva de conjunto que atienda tanto al negocio del libro como a la actividad mercantil. Esta doble vertiente resulta clave para resolver no pocos interrogantes. La primera mitad del siglo XVII conlleva, además, muchas preguntas por resolver en torno a los cambios y las continuidades en lecturas y libros humanísticos, dando ocasión a la investigación en torno a las fuentes en las que beben los autores americanos, las posibles lecturas e intereses culturales, las tradiciones que alimentan las academias y la creación. Estos cincuenta años son un tiempo de profundos cambios en la sociedad colonial y resulta necesario preguntarse por el impacto contrarreformista, la literatura devocional, el papel de las nuevas propuestas educativas y el papel que juegan ciertos autores que pasarán a convertirse en el paradigma del barroco americano.
La reconstrucción de las rutas que siguen los libros resultará fácil, son las mimas que las del resto de mercancías; en realidad, en este aspecto, siguen a pies juntillas las infraestructuras de la Carrera de Indias en la navegación atlántica, las rutas del Pacífico que van de Acapulco o Panamá a El Callao, las redes de caminos coloniales y ríos navegables, etc. Más interesante resultará establecer aquellos lugares de destino de los lotes que sea posible localizar, en ocasiones tan sólo se dan indicaciones sobre su entrega en el puerto atlántico donde arriba la flota. El destino final de buena parte de los envíos son las áreas nucleares de recepción de la cultura europea, en torno a 1630 existían unos 350 núcleos que pueden considerarse urbanos, esas ciudades coinciden plenamente con una población peninsular y criolla destacada en zonas de grandes masas indígenas, son sedes administrativas, judiciales y educativas (México, Puebla de los Ángeles, Lima), mineras (Potosí, Zacatecas) o centros de comunicación marítima o terrestre (La Habana, Panamá), actúan de centros de redistribución de mercancías y circulación de capitales de primer orden. Sobre este aspecto se darán diversas pinceladas a lo largo del trabajo, ya que nos referiremos a diversos destinos de los envíos que resulten objeto de estudio detallado.
En cuanto a los libros, las memorias muestran una enorme diversidad y riqueza, sobretodo en las dos primeras décadas del siglo XVII; sorprende la permanente presencia de listados, incluso tras las quiebras más graves del negocio del libro y la crisis secular que afecta a la centuria. Tras la caída de los años veinte (generalizada en la Carrera, calificada para el conjunto del tráfico como pared vertical) comienza una lenta recuperación de los totales de envíos hasta la década de los setenta que contradice el movimiento general del tráfico, descendente en cuanto a volumen de toneladas, aunque se discute y se discutirá ampliamente sobre el valor de las mercancías embarcadas y el incremento del contrabando. Por lo tanto, el libro como mercancía presenta unas peculiaridades que deben ser tenidas muy en cuenta, como era de suponer el valor de los libros en relación al conjunto de las mercancías es pequeño.
No todos los títulos podrán traerse aquí, intentamos ofrecer todos aquellos que tienen continuidad en las listas, los libros para todos los que Moll destacaba y otros muchos que, destinados a las elites rectoras y los profesionales, forman un conjunto de libros básicos, fundamentales, repetidos. La intencionalidad es clara, buscar los libros que mayoritariamente fueron ofertados, reiteradamente, al mercado americano. Este punto de vista elimina (incluso oculta en las medidas resultantes) otras muchas posibles circulaciones minoritarias de libros eruditos. Ahora bien, aquí más que el material para la historia de las ideas contenidas en los textos interesa el modelo de circulación, más que contar lo que tienen dentro estos libros y las conexiones posibles, interesa constatar los libros más generales y comunes con los que el mercado es abastecido, independientemente de sus ideas, pues la recepción, de las emisiones más cultas versus las apropiaciones populares, resulta una tarea de estudio a futuro, que las fuentes burocráticas y comerciales que manejamos no proporcionan.
En lo que se refiere a autores y títulos es bastante y novedoso lo que hay que decir. En primer lugar hay que recordar que los títulos están en referencia a los envíos, es decir, que se relacionan con las estrategias de distribución, venta y adquisición de los mercaderes de libros y particulares, así que el estudio de los títulos tendrá una doble vertiente, en relación a quién los lleva, lo que proporcionará ejemplos de bibliotecas particulares y, por otro lado, envíos de mercaderes que llevan libros con el resto de las mercancías, y sobretodo a los libreros. Además, podrá seguirse la evolución de los títulos y autores en su conjunto, a través de un estudio detallado de los más frecuentes, tanto en las grandes cifras como en las estrategias de distribución, por ejemplo, analizando algunos casos de novedades, como el reparto de la edición sevillana de 1604 del Peregrino en patria de Lope de Vega o de las ediciones del pícaro de Mateo Alemán.
La relación entre producción y comercialización será otro aspecto a verificar, por el momento apuntaremos las coincidencias entre producción de libros en los grandes centros peninsulares y su presencia en las listas. La distribución de las obras a territorio americano nos ofrecerá información muy valiosa sobre el conjunto de su circulación. En el caso de determinados libros esta relación podemos establecerla también con la publicación de obras de americanos o peninsulares que desempeñan sus cargos en América. El contraste es evidente con aquellas obras publicadas de las que no tenemos noticias de su circulación, al menos en territorio americano, cosa que permite definir los perfiles de las obras de más éxito. La circulación de la producción de las imprentas madrileñas, alcalaínas o toledanas se pondrá de manifiesto al tratar de los títulos más frecuentes, de otras ciudades e darán algunas indicaciones. Un estudio detallado de estas relaciones se desarrollará en la Tesis Doctoral, para esta tarea resultaría conveniente un análisis de las ediciones de estas obras conservadas en bibliotecas americanas, estudiando la posibilidad de alteraciones en las portadas, refresco de ediciones y demás engaños y trucos de librero, lo que no resulta posible en este momento ya que no disponemos aún de los estudios de bibliografía material necesarios.
Si esta Tesis resultara que enfada en su redacción larga y errores grandes hágase como lo que el obispo de Cuenca al recibir carta de algún cura plagada de escritura en maña ortografía, este buen obispo tomaba la pluma y poníase muy despacio a corregirá, y en acabando, la rasgaba.
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