Las relaciones hispano-marroquíes se desenvuelven en un marco conflictivo sólo comprensible a través de los factores contextuales que, a modo de condicionantes, acaban influyendo en las relaciones entre los dos países. Entre los factores condicionantes, puestos de manifiesto en el período 1982-1996 se ubican la reivindicación marroquí de las ciudades de Melilla y Ceuta, la inmigración, la gestión de la pesca y el problema del Sahara Occidental. Los Gobiernos socialistas entre los años 1982 y 1996 gestionaron esta situación conflictiva asentando unos principios en la acción exterior española discutibles, pero hoy en día inamovibles. El estudio de este período es fundamental para comprender el marco en el que se desarrollan en la actualidad las relaciones entre los dos Estados.
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