La investigación dentro del ámbito deportivo ha experimentado un crecimiento en las últimas décadas paralelo al desarrollo del olimpismo y la repercusión diaria del deporte en la sociedad. Desde sus inicios como práctica competitiva, con su posterior inclusión como disciplina olímpica en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, el deporte de la escalada deportiva y sus investigaciones vinculadas han ido mostrando un ascendente apogeo, que se ha visto reflejado en la práctica diaria de este deporte a nivel nacional. Los diferentes entornos de práctica, comportamientos y número de permutaciones convierten a la escalada en un deporte único y diverso, donde el atleta debe tratar de completar diferentes vías verticales. La naturaleza propia de la escalada, que incluye desafíos y esfuerzos físicos constantes para superar la atracción gravitatoria, y los posibles beneficios de un ligero peso corporal durante el ascenso, convierten esta práctica deportiva en una disciplina de alto riesgo para los atletas en el desarrollo de conductas alimentarias desordenadas, situaciones de baja disponibilidad energética (LEA) y desequilibrios nutricionales, y, por ende, un deterioro en su estado de salud y rendimiento deportivo. No obstante, los trabajos que evalúan el estado nutricional y la prevalencia de estados de LEA son a día de hoy limitados, especialmente en atletas de escalada deportiva españoles. Por ello, el principal propósito del presente trabajo consistió en estudiar la prevalencia de atletas de escalada deportiva en riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria, conductas alimentarias desordenadas y LEA, y analizar sus efectos en el estatus nutricional, la composición corporal, la salud y el rendimiento deportivo. 408 atletas de escalada deportiva de entre 15 y 61 años, diferentes géneros, niveles de habilidad y años de experiencia otorgaron su consentimiento informado y participaron en la presente investigación. Los atletas se sometieron a distintas herramientas de registro de carácter deportivo (test RAPA y características de los escaladores), dietético (cuestionario semicuantitativo de frecuencia de consumo de alimentos y diario dietético de tres días), sociodemográfico/ambiental y psicométrico (EDE-Q y EAT-26). La composición corporal de los atletas se estimó mediante un análisis de impedancia bioeléctrica (BIA) y una evaluación antropométrica a través del protocolo de la Sociedad Internacional para el Avance de la Cineantropometría (ISAK). El somatotipo medio de los atletas de escalada deportiva se clasificó como mesomorfo balanceado. Se observaron asociaciones negativas estadísticamente significativas entre las variables corporales vinculadas a la masa grasa y el nivel de habilidad IRCRA, tanto en hombres como en mujeres. Los modelos teóricos reducidos del EDE-Q propuestos por Kliem et al. (2016) y Grilo et al. (2010) mostraron el mejor ajuste a los datos de esta población. Los análisis factoriales exploratorios permitieron obtener modelos reducidos del EDE-Q específicos para el sexo: un modelo de 3 factores y 10 ítems en varones, y otro de 2 factores y 7 ítems en mujeres. Un porcentaje considerable de atletas fue clasificado con estados de disponibilidad energética (EA) subóptima, lo cual se asoció con ingestas insuficientes de hidratos de carbono y de la mayoría de vitaminas y minerales. El consumo diario de alimentos ricos en estos nutrientes (como frutas, legumbres y verduras) mostró una asociación negativa y estadísticamente significativa con las puntuaciones del Índice Inflamatorio Dietético (DII). En contraste, una proporción elevada de atletas superó las recomendaciones porcentuales de grasas para la población escaladora, observándose asociaciones positivas estadísticamente significativas entre el consumo diario de carnes rojas y embutidos y las puntuaciones del DII. En conjunto, los hallazgos evidencian que el estado nutricional de los atletas nacionales de escalada deportiva se encuentra comprometido por una baja calidad dietética. Se destaca la necesidad de realizar futuras investigaciones en diferentes muestras de esta población, que profundicen en los aspectos nutricionales y consideren tanto los hallazgos como las herramientas metodológicas descritas en el presente estudio.
In recent decades, research in the field of sport has grown in parallel with the development of Olympism and the daily impact of sport on society. From its beginnings as a competitive sport to its subsequent inclusion in the Tokyo 2020 Olympic Games, sport climbing and related research has reached new heights, as reflected in its daily practice at a national level. The variety of practice environments, behaviours, and possible combinations make climbing a unique and diverse sport in which athletes must complete different vertical routes. The very nature of climbing, involving constant physical challenges and efforts to overcome gravitational pull, as well as the potential benefits of a light body weight during ascent, makes this sport high risk for athletes developing disordered eating behaviours, low energy availability (LEA) and nutritional imbalances. This can lead to deterioration in health and sporting performance. However, studies assessing the nutritional status of athletes and the prevalence of LEA are currently limited, particularly among Spanish sport climbers. Therefore, the main purpose of the present work was to study the prevalence of sport climbing athletes at risk of developing eating disorders, disordered eating behaviours and LEA, and to analyse their effects on nutritional status, body composition, health and sport performance. A total of 408 sport climbing athletes, ranging in age from 15 to 61 years and comprising different genders, skill levels, and years of experience, provided informed consent and participated in the present investigation. The athletes underwent various tests and assessments relating to sport (RAPA test and climbers' characteristics), diet (semi-quantitative food frequency questionnaire and three-day dietary diary) and sociodemographics/ environmental factors, as well as psychometric tests (EDE-Q and EAT-26). Body composition was estimated using bioelectrical impedance analysis (BIA) and anthropometric assessment according to the protocol of the International Society for the Advancement of Kinanthropometry (ISAK). The average somatotype of sport climbing athletes was classified as balanced mesomorph. Statistically significant negative associations were observed between body variables linked to fat mass and IRCRA skill level in both males and females. Reduced theoretical models of the EDE-Q, as proposed by Kliem et al. (2016) and Grilo et al. (2010), showed the best fit to the data for this population. Exploratory factor analysis yielded sex-specific reduced EDE-Q models: a three-factor, ten-item model for males and a two-factor, seven-item model for females. A considerable percentage of athletes were classified as having suboptimal energy availability (EA), which was linked to inadequate carbohydrate and vitamin and mineral intake. Consuming foods rich in these nutrients on a daily basis (such as fruits, legumes and vegetables) showed a statistically significant negative correlation with Dietary Inflammatory Index (DII) scores. By contrast, a high proportion of athletes exceeded the recommended percentage of fat in their diets, and there were statistically significant positive associations between daily consumption of red meat and sausages and DII scores. Overall, the findings show that the nutritional status of national sport climbing athletes is compromised by poor dietary quality. This highlights the need for future research into different samples of this population that delves deeper into nutritional aspects and considers the findings and methodological tools described in this study.
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