La presente tesis doctoral analiza la violencia afectivo-sexual en las relaciones de pareja durante la adolescencia y la adultez emergente, un fenómeno de gran relevancia social, sanitaria y científica por su elevada prevalencia, su normalización y sus efectos sobre el ajuste emocional. Esta forma de violencia resulta especialmente compleja porque se produce en vínculos afectivos significativos, donde las dinámicas de conflicto, control, coerción y agresión pueden confundirse con comportamientos relacionales normalizados. Pese al avance de la investigación, persisten dos retos principales: la alta frecuencia de experiencias de victimización y conductas coercitivas en la juventud, y la heterogeneidad de instrumentos disponibles para su evaluación. Por ello, resulta necesario disponer de medidas breves, rigurosas y psicométricamente sólidas.
El objetivo general de la tesis fue aportar evidencia sobre herramientas adecuadas para medir y evaluar la violencia afectivo-sexual en población adolescente y juvenil, así como analizar la prevalencia de conflictos, violencia sexual, acoso sexual y violencia en las relaciones de pareja, y su relación con indicadores de salud mental. Para ello, la tesis se estructuró en tres estudios empíricos complementarios con muestras independientes.
El primer estudio aportó evidencia de validez para la versión española de la Modified Conflict Tactics Scale (M-CTS) en población joven. Se evaluó su estructura interna, fiabilidad, invariancia factorial por sexo y edad, y relación con variables conceptualmente afines. Los resultados apoyaron una estructura factorial diferenciada y estable, con adecuados niveles de fiabilidad y equivalencia de medida, lo que respalda su uso para comparar subgrupos y analizar dinámicas bidireccionales de victimización y perpetración en el noviazgo. Su asociación con actitudes favorables hacia la violencia reforzó la coherencia teórica del instrumento y la importancia de los componentes cognitivos y normativos en la conducta agresiva.
El segundo estudio proporcionó datos epidemiológicos sobre violencia sexual y acoso sexual en juventud española. Se estimaron prevalencias vitales y recientes, edad de inicio, formas más frecuentes de victimización, perfil de la persona agresora y correlatos sociodemográficos, como sexo, edad y orientación sexual. Los resultados mostraron una elevada carga de victimización, especialmente en conductas de acoso y microagresiones sexualizadas, como miradas lascivas persistentes, comentarios ofensivos o contacto físico no deseado. Muchos episodios se iniciaban en la adolescencia media-tardía y la perpetración se vinculaba principalmente a agresores varones y a contextos de proximidad relacional, como parejas, exparejas o personas del entorno social inmediato. Estos hallazgos cuestionan la idea del “extraño” como principal fuente de riesgo y subrayan la necesidad de intervenciones centradas en relaciones cotidianas.
El tercer estudio desarrolló y validó la Escala de Violencia Afectivo-Sexual (EVAS), un autoinforme breve y multidimensional para evaluar violencia física, psicológica-emocional, de control y sexual en el noviazgo, incluyendo conductas mediadas por tecnologías digitales. Los hallazgos respaldaron una estructura interna coherente y un modelo capaz de captar tanto un componente general de violencia afectivo-sexual como dimensiones específicas. La invariancia factorial por sexo y edad permitió comparar puntuaciones entre subgrupos. Además, las asociaciones entre mayores niveles de violencia y peores indicadores de ajuste emocional, como sintomatología internalizante, dificultades socioemocionales y menor bienestar, apoyaron la validez del instrumento y la relevancia psicológica del constructo.
Metodológicamente, los estudios siguieron un enfoque cuantitativo, observacional y transversal, basado en autoinformes administrados en contextos educativos. Se emplearon análisis factoriales exploratorios y confirmatorios, comparación de modelos, estimación de fiabilidad, análisis de invariancia y evidencias de validez basadas en relaciones con otras variables. En el estudio epidemiológico se utilizaron análisis descriptivos, contrastes bivariados y regresión logística.
En conjunto, la tesis contribuye a la medición y comprensión de la violencia afectivo-sexual en adolescentes y jóvenes mediante tres aportaciones: consolida evidencia sobre una medida breve de conflicto y agresión en pareja; ofrece datos epidemiológicos sobre violencia sexual y acoso sexual; y propone la EVAS como herramienta multidimensional, breve y adaptada a las relaciones contemporáneas, incluidas las dinámicas digitales. Los resultados respaldan estrategias preventivas tempranas y el uso de instrumentos válidos y fiables para la detección, investigación aplicada y evaluación de intervenciones orientadas a promover relaciones afectivo-sexuales saludables.
This doctoral thesis examines affective-sexual violence in romantic relationships during adolescence and emerging adulthood, a phenomenon of major social, public health, and scientific relevance due to its high prevalence, normalization, and impact on emotional adjustment. This form of violence is especially complex because it occurs within meaningful affective bonds, where conflict, control, coercion, and aggression may be confused with normalized relationship behaviors. Despite the growth of research in this field, two challenges remain: the high frequency of victimization and coercive behaviors among young people, and the heterogeneity of available assessment instruments. Therefore, brief, rigorous, culturally relevant, and psychometrically sound measures are needed to estimate the phenomenon, compare subgroups, and evaluate prevention programs.
The general aim of the thesis was to provide evidence on appropriate tools for measuring and assessing affective-sexual violence among adolescents and young people, as well as to analyze the prevalence of conflict, sexual violence, sexual harassment, and dating violence, and their association with mental health indicators. To this end, the thesis was organized into three complementary empirical studies using independent samples.
The first study provided validity evidence for the Spanish version of the Modified Conflict Tactics Scale (M-CTS) in young people. Its internal structure, reliability, factorial invariance by sex and age, and relationships with conceptually related variables were examined. The results supported a differentiated and stable factorial structure, with adequate reliability and measurement equivalence, supporting its use for subgroup comparisons and for the analysis of bidirectional dynamics of victimization and perpetration in dating relationships. Its association with favorable attitudes toward violence reinforced the theoretical coherence of the instrument.
The second study provided epidemiological data on sexual violence and sexual harassment among Spanish youth. Lifetime and recent prevalence rates, age of onset, the most frequent forms of victimization, perpetrator profiles, and sociodemographic correlates, such as sex, age, and sexual orientation, were analyzed. The results showed a high burden of victimization, especially regarding harassment behaviors and sexualized microaggressions, such as persistent leering, offensive comments, or unwanted physical contact. Many episodes began in middle to late adolescence, and perpetration was mainly associated with male aggressors and contexts of relational proximity, including partners, former partners, or people from the immediate social environment. These findings challenge the idea of the “stranger” as the main source of risk and underline the need for prevention focused on everyday relationships.
The third study developed and validated the Affective-Sexual Violence Scale (EVAS), a brief multidimensional self-report measure designed to assess physical, psychological-emotional, controlling, and sexual violence in dating relationships, including behaviors mediated by digital technologies. The findings supported a coherent internal structure and a model capable of capturing both a general component of affective-sexual violence and specific dimensions. Factorial invariance by sex and age allowed score comparisons across subgroups. In addition, the associations between higher levels of violence and poorer emotional adjustment indicators, such as internalizing symptoms, socioemotional difficulties, and lower well-being, supported the validity of the instrument and the psychological relevance of the construct.
Methodologically, the studies followed a quantitative, observational, and cross-sectional approach based on self-report questionnaires administered in educational settings. Exploratory and confirmatory factor analyses, model comparisons, reliability estimation, invariance analyses, and validity evidence based on relationships with other variables were used. In the epidemiological study, descriptive analyses, bivariate tests, and logistic regression models were applied.
Overall, the thesis contributes to the measurement and understanding of affective-sexual violence among adolescents and young people through three main contributions: it consolidates evidence on a brief measure of conflict and aggression in romantic relationships; provides epidemiological data on sexual violence and sexual harassment; and proposes the EVAS as a brief multidimensional tool adapted to contemporary relationships, including digital dynamics. The results support early prevention strategies sensitive to development, gender, and intersectionality, as well as valid and reliable instruments for detection, applied research, and evaluation of interventions promoting healthy affective-sexual relationships.
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