En los espacios digitales tienen lugar nuevas formas de socialización, integración y exclusión social, que son especialmente importantes durante la adolescencia y que pueden contribuir tanto a la ruptura como a la continuidad de las relaciones marcadas por los roles de género, con lo que se convierten en nuevos canales para reproducir o cuestionar la inequidad y la violencia. En dicho contexto, el tema de esta investigación gira en torno al examen de las situaciones de violencia de género digital en adolescentes, desde una perspectiva feminista y tomando como objeto de estudio a estudiantes secundarixs del partido de Junín (Bs. As.). Por lo tanto, el objetivo es analizar las experiencias y actitudes adolescentes como testigos, víctimas y responsables de violencia de género en entornos digitales, teniendo en cuenta diferencias de género y edad, y considerando situaciones tales como: discriminación digital por motivos de género, viralización de contenidos íntimos, acoso sexual digital, violencia digital en relaciones sexoafectivas y escrache digital como forma de respuesta frente a la violencia de género.
Para esto, como metodología se aplicó una triangulación de técnicas cuanti y cualitativas en dos etapas. Durante el último trimestre de 2022 se obtuvieron 546 respuestas a un cuestionario digital autoadministrado de 40 preguntas difundido mediante las instituciones educativas –públicas, privadas, urbanas y rurales– de nivel secundario del partido de Junín (Bs. As.), previa autorización de las autoridades distritales. Luego, en 2023, se llevaron a cabo entrevistas grupales mediante 18 encuentros de discusión mixtos en los que participaron activamente 199 estudiantes de 12 a 19 años, dejando 1315 comentarios sobre las situaciones planteadas. Las reuniones tuvieron carácter confidencial, anónimo y voluntario; y fueron realizadas durante el horario escolar, con una extensión aproximada de 90 minutos, coordinadas personalmente por la investigadora y registradas en formato audio.
Como resultados del análisis se advierte que el estudiantado vive las situaciones de violencia como parte de su cotidianeidad digital y en íntima relación con sus experiencias presenciales. Si bien comienzan a cuestionarse ciertas prácticas –dada la influencia del feminismo–, todavía admiten su normalización. Además, aunque no se encuentran diferencias entre los tipos de escuelas en cuanto a situaciones y frecuencia, la edad es un factor que influye en la cantidad de experiencias y temáticas, lo que las adolescencias atribuyen a la madurez. No obstante, el género es la variable que más impacta: las chicas son las que sufren más cantidad de situaciones, en contextos más variados y con mayores consecuencias. Por otra parte, lxs adolescentes suelen tomar actitudes pasivas frente a la violencia y, en muchos casos, no habían comentado con nadie estas experiencias antes. Aun así, espontáneamente describen los casos cuando encuentran un ambiente respetuoso y agradecen la posibilidad de problematizar estas temáticas.
En conclusión, el análisis muestra que las violencias digitales pueden ser consideradas formas de violencia de género, dado que sus causas, justificaciones y consecuencias están atravesadas por el lugar desigual que la sociedad le asigna a hombres y mujeres. No obstante esta reproducción, aparece entre las juventudes una incipiente discusión sobre las prácticas, lo que demuestra la importancia de los contextos educativos para generar una reflexión pedagógica que contribuya a fomentar relaciones sociales sanas y equitativas, tanto dentro como fuera del entorno digital, en concordancia con la Ley de Educación Sexual Integral.
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