Introducción La discapacidad intelectual constituye una condición del neurodesarrollo caracterizada por limitaciones significativas tanto en el funcionamiento intelectual como en el adaptativo, con inicio durante el periodo del desarrollo. Las personas con discapacidad intelectual presentan una elevada prevalencia de alteraciones de conducta y comorbilidades psiquiátricas, lo que supone un importante impacto en su calidad de vida, en la carga familiar y en el uso de recursos sanitarios. Sin embargo, los factores que mejor predicen la aparición de estas alteraciones conductuales no están completamente establecidos, especialmente en estudios longitudinales.
Objetivos Identificar los factores clínicos, psicológicos y/o sociales que predicen la gravedad de alteraciones de conducta en personas con discapacidad intelectual mediante un estudio observacional prospectivo de seis meses de duración.
Material y métodos Se realizó un estudio observacional prospectivo en una muestra de 87 personas con discapacidad intelectual reclutadas en dos centros especializados de la provincia de Sevilla. Se recogieron variables sociodemográficas y clínicas, antecedentes personales y familiares, consumo de sustancias y comorbilidades médicas.
Se administraron las escalas OAS, K-BIT, MINI PAS-ADD, DASH-II, DAST, YGTSS, AIMS, BARS, GENCAT y APGAR familiar.
Se llevó a cabo un análisis descriptivo y modelos de regresión logística, así como un análisis por trayectoria para identificar factores predictores de conductas agresivas.
Resultados La muestra presentó una alta prevalencia de comorbilidad psiquiátrica, destacando síntomas afectivos e impulsividad. Se observó una elevada frecuencia de conductas agresivas, especialmente heteroagresividad y conductas disruptivas graves.
El grado de discapacidad intelectual, la presencia de trastorno mental y antecedentes familiares de trastorno mental mostraron asociación con la gravedad de los trastornos de conducta.
En cuanto al análisis por trayectoria se obtuvieron tres trayectorias diferentes que nos permitieron detectar qué perfil de personas con discapacidad intelectual pueden presentar mayor gravedad de alteraciones de conducta a lo largo de su vida.
Conclusiones Los trastornos de conducta en personas con discapacidad intelectual presentan un origen multifactorial. La identificación precoz de comorbilidades psiquiátricas y factores de riesgo permite mejorar la planificación terapéutica y desarrollar estrategias preventivas orientadas a mejorar la calidad de vida de esta población.
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