Introducción: La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una condición pulmonar heterogénea caracterizada por una limitación persistente al flujo aéreo y en la que participan múltiples mecanismos etiológicos (etiotipos), biológicos (endotipos) y clínicos (fenotipos). Las exacerbaciones de la EPOC, igualmente heterogéneas y complejas, presentan alta variabilidad entre pacientes y limitaciones en su definición tradicional, basada en síntomas inespecíficos y sin contemplar la diversidad fisiopatológica subyacente. Esto dificulta la personalización terapéutica.
Objetivos: El objetivo principal de este estudio es identificar posibles endotipos de exacerbación de EPOC, según su perfil inmunológico-inflamatorio. Los objetivos secundarios incluyen: 1) analizar la asociación entre endotipos y desenlaces clínicos relevantes (reingreso, eventos cardiovasculares mayores (MACE), mortalidad); 2) explorar la relación entre los endotipos de la exacerbación y en fase estable; 3) describir la distribución de rasgos tratables (RT), según endotipo inmunológico; y 4) evaluar su relación con distintos desenlaces clínicos.
Material y método: Estudio prospectivo observacional unicéntrico, sobre una cohorte de pacientes con EPOC que precisaron hospitalización por descompensación clínica de cualquier naturaleza. Durante el ingreso hospitalario (V1) se registraron diversas variables clínicas y se realizó una amplia batería de pruebas analíticas, microbiológicas, de imagen y de función respiratoria para tratar de caracterizar la exacerbaciñon. La analítica y perfil inmunológico se realizaron en las primeras 24 horas, el resto pruebas se realizaron en las primeras 72 horas del ingreso. El reingreso se valoró a los 90 días, el tiempo hasta MACE y la mortalidad se analizó a los 12 meses.
Resultados: Se incluyen un total de 189 pacientes (21% mujeres y 79% hombres, con edad media de 71 +/- 9 años y FEV1% medio de 49 +/- 17%) y 17 controles sanos, identificándose 3 clústeres inumonlógico-inflamatorios: el clúster 1 o de predominio neutrofílico con elevadas cifras de neutrófilos y un predominio de células mielodes supresoras (MDSC). El clúster 2 de predominio eosinofílico con cifras más elevadas de eosinófilos y linfocitos, especialmente T, y el clúster 3 o mixto. No encontramos diferencias estadísticamente significativas en mortalidad y reingresos entre los grupos. En cuanto a la diferencia en fase aguda vs fase estable, aproximadamente el 80% de los pacientes con agudización eosinofilica y el 65 % de las agudizaciones no eosinofilicas mantenían su endotipo inflamatorio. Las células inmunosupresoras aumentaron durante la exacerbación, con predominio de las céluas T reguladoras (Treg) en el endotipo eosinofílico y de las mMDSC en el no eosinofílico . De los 30 RT estudiados, aquellos que se identificaron como predictores independientes de reingreso fueron la acidosis respiratoria, el ratio neutrófilo-linfocito ≥ 11, el derrame pleural observado por tomografía computerizada y la embolia pulmonar. Únicamente la presencia de niveles patológicos de NT-proNBP se asoció de forma independiente a la presencia de MACE. La mortalidad en nuestra cohorte se asoció a niveles de NT-proBNP elevados y a la ausencia de convivientes, reduciéndose el riesgo en presencia de un recuento de eosinófilos en sanger periférica mayor o igual a 300 células / microlitro.
Conclusiones: Durante la exacerbación se identifican diferentes endotipos inflamatorios, que no cambian en relación con la estabilidad, lo que nos podría permitir predecir el endotipo de la agudización y dirigir el tratamiento. A partir de estos endotipos y de los fenotipos clínicos, se identifican diferentes RT con relevancia pronóstica. Su abordaje personalizado puede mejorar los resultados clínicos de la exacerbación.
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