Introducción: El trastorno del espectro autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo que suele presentar comorbilidades médicas y psiquiátricas asociadas. Los trastornos del sueño y los trastornos alimentarios son comorbilidades frecuentes en TEA. Citocinas inflamatorias como la IL-1β y la IL-6 se han asociado con alteraciones del sueño. Mantener una buena nutrición, como la dieta mediterránea (DM), reduce los niveles de las citocinas inflamatorias. Este trabajo pretende determinar los niveles salivares de IL-1β, IL-6 y estudiar su relación con los trastornos de sueño y los problemas alimentarios en TEA y valorar la relación que puede existir entre ambas comorbilidades en TEA.
Métodos: se diseñaron 3 estudios observacionales transversales, en los dos primeros participaron 40 niños y adolescentes (20 con TEA, 20 con desarrollo típico como muestra control) de los que se obtuvo muestra salival para analizar niveles de IL-1β e IL-6, y se aplicaron las escalas PSQI y KIDMED para medir calidad de sueño y adherencia a la DM respectivamente. En el tercer estudio participaron 96 niños y adolescentes con TEA a quienes se les administró las escalas BPFAS y SDSC para analizar conducta alimentaria y calidad de sueño.
Resultados: la Calidad de sueño medida mediante PSQI fue significativamente peor para el grupo TEA (8.68 ± 0.35 (SEM) frente al grupo control (7.35 ± 0.54 (SEM), (p = 0.02, Mann–Whitney U test). La concentración de IL-1β en el grupo TEA fue inversamente asociada con mala calidad de sueño. No se halló asociación entre la concentración salivar de IL-6 y sueño, pero si se encontró que los individuos con TEA que tenían peor adherencia a la DM presentaban niveles elevados de IL-6 en saliva (p = 0.003, OR = 0.68, 95% CI 0.007−0.02). La adherencia a la DM fue significativamente inferior en el grupo TEA (9.10 ± 0.42) frente al grupo control (10.35 ± 0.31) (p = 0.02, Mann–Whitney U test). Los problemas de sueño se asociaron a alteraciones de la conducta alimentaria, sobre todo con dificultades de masticación (p = 0.02, OR = 0.12, 95% CI 0.02–0.74), la asistencia voluntaria a las comidas (p = 0.01, OR = 0.60, 95% CI 0.39–0.90), rabietas durante las comidas (p < 0.001; OR = 2.08, 95% CI 1.21–3.56), bajo apetito (p < 0.001; OR = 2.63, 95% CI 1.43–4.82) y la percepción de los cuidadores de que los hábitos alimentarios de sus hijos les afecta la salud (p = 0.03; OR = 1.53, 95% CI 1.03–2.40).
Conclusiones: los niños y adolescentes con TEA presentan peor calidad de sueño junto con peor adherencia a la DM. La concentración salival de IL-1β está inversamente relacionada con la calidad de sueño, mientras que la concentración salival de IL-6 está relacionada con peor adherencia a DM. Las conductas desadaptativas durante las comidas predicen la presencia de alteraciones del sueño en la TEA. Los biomarcadores pueden ser herramientas útiles para diseñar y evaluar intervenciones centradas en mejorar la calidad de sueño y los hábitos alimentarios en TEA.
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