Este trabajo analiza en qué medida el desarrollo de la resiliencia en mujeres y varones que cursan estudios de Educación Superior en la provincia de Sucumbíos —una zona fronteriza amazónica marcada por violencias estructurales, socioambientales, culturales y de género— contribuye a contrarrestar sus efectos y a transformar las condiciones de vida de la población juvenil. La investigación sostiene que el fortalecimiento de políticas públicas orientadas a la resiliencia podría mitigar la violencia multidimensional presente en el territorio y promover relaciones más equitativas, solidarias y orientadas al cuidado. Con este fin, se examinó el grado y la persistencia de la violencia según variables como género, pertenencia étnica y zona de residencia (urbana/rural). Los resultados confirmaron una elevada prevalencia y persistencia de la violencia, aunque no se hallaron diferencias estadísticamente significativas en función de estas categorías, lo que sugiere la necesidad de lecturas interseccionales y contextualizadas.
Asimismo, el estudio identificó factores personales, familiares y comunitarios que pueden predisponer tanto a la violencia como a la resiliencia: la ingestión de alcohol y las conductas de riesgo asociadas, las prácticas educativas y comunicativas en el ámbito familiar, la permisividad o rigidez normativa, el consentimiento comunitario de la irresponsabilidad paterna o las dificultades en la gestión emocional. Del mismo modo, se comprobó que determinadas capacidades individuales —como el apoyo social, la autovaloración, el afrontamiento, la autodeterminación o la visión de futuro— influyen de manera significativa en la superación de experiencias de violencia. Los análisis muestran además que las capacidades resilientes son predecibles a partir de la interacción conjunta de múltiples factores personales, familiares y comunitarios. En este marco, uno de los hallazgos más relevantes señala que los jóvenes que participan en el reparto de tareas domésticas presentan mayores niveles de superación de la violencia y bienestar emocional: en los varones, especialmente cuando comparten tareas vinculadas al cuidado; en las mujeres, cuando existe corresponsabilidad en el conjunto de las actividades domésticas.
En conclusión, el estudio evidencia que el desarrollo resiliente constituye un elemento central para contrarrestar la violencia y promover transformaciones significativas en la vida de los jóvenes de Sucumbíos, destacando la necesidad de políticas públicas que fortalezcan los recursos individuales, familiares y comunitarios implicados en este proceso.
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