Introducción Los cuidados al final de la vida suponen un importante desafío emocional para los profesionales de enfermería, ya que conlleva atender tanto a pacientes en situación terminal como a sus familias en duelo. Tradicionalmente, la formación sanitaria se ha centrado más en curar enfermedades o salvar vidas que en responder a las necesidades y deseos de las personas en proceso de morir. Proporcionar cuidados de calidad en esta etapa requiere una actitud adecuada, así como educación y entrenamiento en los principios básicos de cuidados paliativos. En la práctica clínica, expectativas poco realistas sobre la posibilidad de ofrecer una atención óptima a pacientes moribundos pueden generar sentimientos de culpa, insatisfacción y afectar negativamente el bienestar profesional, además de la calidad asistencial. Factores individuales como la edad, género, bagaje cultural, creencias religiosas, experiencia profesional y habilidades de afrontamiento influyen en la percepción de la muerte, en las actitudes y conductas frente a ella, así como en la ansiedad ante la muerte. El contexto laboral, las políticas institucionales y los recursos disponibles también condicionan el modo en que las y los profesionales gestionan este tipo de situaciones, así como el desarrollo de competencias para afrontarlas. Esta tesis aborda la necesidad de evaluar estos factores, identificar barreras y promover intervenciones que fortalezcan la competencia profesional en cuidados al final de la vida, adaptadas a las realidades culturales y organizativas de cada entorno. Objetivo El objetivo principal de esta Tesis Doctoral Internacional fue analizar la competencia percibida de las enfermeras y enfermeros españoles ante la muerte de pacientes, explorando su relación con factores individuales, como los rasgos de personalidad, la ansiedad y el miedo a la muerte, y con factores contextuales, como el entorno laboral, el estrés ocupacional y la práctica basada en la evidencia. Se pretendió identificar los predictores relevantes que pueden influir en el afrontamiento eficaz del final de la vida en el ámbito profesional de la enfermería. Material y métodos Se llevó a cabo un estudio transversal, de naturaleza descriptiva y correlacionalcon enfoque cuantitativo. La muestra se constituyó por 534 profesionales de enfermería en activo en España y colegiados en los respectivos colegios provinciales.Los profesionales de enfermería pertenecían a distintos ámbitos asistenciales, hospitalización, atención primaria, unidades de cuidados críticos y otros entornos clínicos, seleccionadas mediante muestreo no probabilístico y reclutadas a través de los colegios de enfermería y difusión en plataformas profesionales. Se recogieron, mediante encuesta online, variables sociodemográficas y se utilizaron varios cuestionarios validados y autoadministrados: i) Escala de Bugen de afrontamiento ante la muerte (EBAM), instrumento central utilizado para medir la autopercepción de competencia ante la muerte; ii) Cuestionario de personalidad de Eysenck revisado-abreviado (EPQR-A) para evaluar rasgos de personalidad (neuroticismo, extraversión, psicoticismo y sinceridad); iii) Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo (STAI) para evaluar el nivel de ansiedad rasgo; iv) Escala de miedo a la muerte de Collett-Lester (EMMCL) para medir el miedo a la muerte en cuatro dimensiones (propia muerte, proceso de morir propio, muerte ajena y proceso de morir ajeno); v) Escala de Entorno de la Práctica de la Enfermería del Nursing Work Index (PES-NWI) para medir la calidad percibida del entorno laboral de enfermería. Consta de cinco subescalas (participación en asuntos del hospital, fundamentos para la calidad de los cuidados, liderazgo y apoyo, adecuación de plantilla y recursos, y relaciones interprofesionales); vi) Escala de estrés de enfermería (NSS) que evalúa y detecta situaciones potencialmente estresantes en la práctica enfermera y; vii) Cuestionario sobre la percepción de la práctica basada en la evidencia (EBPQ) para valorar la práctica, actitud y conocimientos/habilidades asociados a la práctica basada en la evidencia. Los cuestionarios se distribuyeron garantizando la confidencialidad y el anonimato de las respuestas. Previamente, las participantes recibieron información detallada sobre los objetivos y el carácter voluntario de su participación, otorgando su consentimiento informado de forma electrónica. La recopilación de datos se llevó a cabo durante varios meses, asegurando la heterogeneidad geográfica y de ámbitos asistenciales en la muestra. Los datos fueron analizados mediante estadística descriptiva (medias, desviaciones estándar, frecuencias y porcentajes) para caracterizar la muestra y las variables de estudio. Se aplicaron análisis bivariados —prueba t de Student, ANOVA, correlaciones de Pearson y chi-cuadrado— para explorar asociaciones entre variables. Finalmente, se emplearon modelos de regresión logística para identificar los factores predictores de una alta competencia en el afrontamiento de la muerte, considerando como variable dependiente la clasificación dicotómica obtenida a partir de las puntuaciones del CDS. La significación estadística se estableció en p < 0,05. Resultados La muestra estuvo formada por 534 enfermeras colegiadas en España, mayoritariamente mujeres, con una media de edad en torno a los 39–40 años, y representando diversos entornos asistenciales (atención primaria, hospitalización general, unidades especializadas, cuidados críticos y urgencias). El 61,2% de los participantes manifestaron un afrontamiento óptimo ante la muerte de los pacientes.
Introduction End-of-Life Care represents a significant emotional challenge for nursing professionals, as it entails attending not only to terminally ill patients but also to their bereaved families. Traditionally, healthcare education has focused more on curing disease or preserving life than on addressing the needs and wishes of individuals who are in the process of dying. Delivering high-quality care at this stage requires not only appropriate professional attitudes but also education and training in the fundamental principles of palliative care. In clinical practice, unrealistic expectations regarding the ability to provide optimal care for dying patients can generate feelings of guilt and dissatisfaction, negatively affecting both professional well-being and the quality of care delivered. Individual factors, such as age, gender, cultural background, religious beliefs, professional experience, and coping skills, influence how death is perceived, as well as the attitudes and behaviors toward it, and the degree of death anxiety experienced. Likewise, workplace context, institutional policies, and the resources available shape how professionals manage these situations and develop the competencies required to address them. This thesis responds to the need to assess these factors, identify barriers, and promote interventions that strengthen professional competence in end-of-life care, tailored to the cultural and organizational realities of each context. Objetive The primary aim of this International Doctoral Thesis was to analyze the perceived competence of Spanish nurses when caring for dying patients, exploring its relationship with individual factors, such as personality traits, anxiety, and fear of death and contextual factors, such as the work environment, occupational stress, and evidence-based practice. The goal was to identify key predictors that may influence the ability to cope effectively with end-of-life situations in nursing practice. Material and methods A cross-sectional, descriptive, and correlational study with a quantitative design was conducted. The sample comprised 534 practicing nurses in Spain, all registered with their respective provincial nursing boards. Participants represented diverse clinical settings including inpatient wards, primary care, critical care units, and other specialized environments and were recruited via non-probability sampling through professional networks and nursing boards. Data were collected through an online survey that included sociodemographic variables and several validated, selfadministered instruments: i) Bugen’s Coping with Death Scale (CDS), the primary measure of self-perceived competence in facing death; ii) Eysenck Personality Questionnaire Revised–Abbreviated (EPQR-A), to assess personality traits (neuroticism, extraversion, psychoticism, and lie scale); iii) State–Trait Anxiety Inventory (STAI), to assess trait anxiety; iv) Collett– Lester Fear of Death Scale (CL-FODS) to measure fear of death across four domains (own death, own dying process, others’ death, others’ dying process); v) Practice Environment Scale of the Nursing Work Index (PESNWI), to evaluate perceived quality of the nursing practice environment, covering five subscales: nurse participation in hospital affairs, nursing foundations for quality of care, nurse manager ability, leadership and support, staffing and resource adequacy, and collegial nurse–physician relations; vi) Nursing Stress Scale (NSS), to identify and quantify potentially stressful situations in nursing practice; vii) Evidence-Based Practice Questionnaire (EBPQ), to assess practice, attitudes, and knowledge/skills related to evidence-based practice. All questionnaires were distributed under conditions ensuring confidentiality and anonymity. Participants received detailed information about the study’s objectives and the voluntary nature of participation and gave electronic informed consent. Data collection took place over several months to ensure geographical and clinical diversity. Data analysis included descriptive statistics (means, standard deviations, frequencies, and percentages) to characterize the sample and study variables. Bivariate analyses, Student’s t-tests, ANOVA, Pearson correlations, and chi-square tests, were performed to explore associations. Logistic regression models were then applied to identify predictors of high competence in coping with death, with the dependent variable based on the dichotomized CDS scores. Statistical significance was set at p < 0.05. Results The sample comprised 534 registered nurses in Spain, predominantly female, with a mean age of approximately 39–40 years, working across a variety of care settings (primary care, general inpatient wards, specialized units, critical care, and emergency departments). Overall, 61.2% of participants reported optimal coping with patient death. Optimal coping was positively associated with being over 31 years of age, male gender, and lower psychoticism scores, as well as with lower levels of trait anxiety and fear of death. From a contextual perspective, professionals who perceived their work environment as “favorable” (≥4 subscales scoring ≥2.5) and reported greater knowledge and skills in evidence-based practice had higher perceived competence compared to those in “mixed” or “unfavorable” environments. Conversely, high occupational stress and limited professional experience were negatively associated with competence. The combined individual and contextual predictors accounted for 23.1% of the variance in perceived coping (p < 0.001).
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