Conocer en profundidad las demandas físicas durante competiciones oficiales es esencial para maximizar el rendimiento, reducir el riesgo de lesiones y minimizar la fatiga y el riesgo de sobreentrenamiento. En este sentido, la investigación sobre las demandas físicas durante competiciones oficiales de balonmano se ha centrado predominantemente en el contexto masculino. Específicamente, varios estudios han analizado las demandas físicas en diferentes competiciones de clubes de máximo nivel como la EHF Champions League o la primera división de España, Alemania o Francia, así como en competiciones de selecciones como Campeonatos del Mundo y Campeonatos de Europa en categoría Junior y Absoluta. Sin embargo, la evidencia científica sobre las demandas físicas en el balonmano femenino es actualmente limitada. El objetivo general de la presente Tesis Doctoral fue analizar las demandas físicas durante competiciones oficiales en balonmano femenino. Mientras que los objetivos específicos fueron: (1) Sintetizar la evidencia científica existente sobre demandas físicas durante competición oficial en balonmano en función del género, el nivel competitivo y la posición de juego; (2) analizar y comparar las demandas físicas según la posición de juego en balonmano femenino; (3) explorar y comparar el impacto de los factores contextuales en las demandas físicas en balonmano femenino; (4) analizar las fluctuaciones del rendimiento físico a lo largo del partido en balonmano femenino e investigar si las fluctuaciones del rendimiento físico se ven afectadas por factores contextuales. La muestra de los diferentes estudios estuvo compuesta por 22 jugadoras de balonmano pertenecientes a un mismo equipo que compite en la 2a División Española. Los datos de los estudios 2, 3 y 4 se recogieron mediante el sistema de posicionamiento local WIMU PROTM (Realtrack Systems S.L., Almería, España) y corresponden a los valores promedio de 13 partidos oficiales disputados como local en la 2a División Española (División de Honor Plata Femenina) durante la temporada 2021-2022. En los estudios 2 y 3 se recogieron, tanto en valores absolutos como en valores relativos (normalizados en función del tiempo de juego), las variables distancia total, distancia a alta velocidad, distancia de frenado a alta intensidad, aceleraciones, deceleraciones y PlayerLoadTM. En el estudio 4 se registraron las variables distancia total, distancia a alta velocidad y y PlayerLoadTM. Además, en los estudios 3 y 4 se tuvieron en cuenta cuatro factores contextuales: (1) mitades del partido: (primera mitad vs. segunda mitad); (2) nivel del oponente: considerando la clasificación final de cada equipo al final de la competición establecimos tres niveles: "equipos de alto nivel" (del 1º al 5º puesto), "equipos de nivel medio" (del 6º al 10º puesto), y "equipos de bajo nivel" (del 11º al 14º puesto); (3) resultado del partido (victoria, empate o derrota); (4) el rol de las jugadoras (titulares vs. no titulares). En el estudio 1, la revisión sistemática reveló que un jugador de balonmano de élite recorre una media de 3664,4 ± 1121,6 m por partido, y una distancia media por minuto de 84,8 ± 17,2 m-min-1. La TDC fue ampliamente superior en las competiciones nacionales (4506,7 ± 647,9 m) en comparación con las competiciones internacionales (2190,3 ± 1950,5 m) (ES = 1,2). Sin embargo, la TDC/min no presentó ninguna diferencia significativa entre el nivel internacional o nacional (ES = 0,06). En cuanto al género, la TDC fue moderadamente superior en las competiciones femeninas (4549,1 ± 758,6 m) en comparación con las masculinas (3332,6 ± 1257,7 m) (ES = 0,9), y la TDC/min fue ampliamente superior en las competiciones femeninas (110,5 ± 7,2 m-min-1) en comparación con las masculinas (78,4 ± 19,7 m-min-1) (ES = 1,6). En relación con la posición de juego, las primeras líneas y las extremos recorrieron más TDC (ES = 0,7 y 0,6) y TDC/min (ES = 0,4 y 0,2) que las pivotes. En el estudio 2 los resultados mostraron que las extremos recorrieron más TDC (3414,5±1710,1 m), HSR (492,7±280,0 m) y HIBD (171,2±104,7 m) en comparación con las primeras líneas y las pivotes (p<0,05; tamaño del efecto moderado-grande). Las extremos también registraron mayor número de ACC (750,5±362,2) y PlayerLoadTM (85,0±7,8 u.a.) en comparación con el resto de posiciones (p<0,05; tamaño del efecto moderado-grande), mientras que las primeras líneas realizaron más ACC/min (19,9±1,1 n-min-1) que las extremos (18,9±1,4 n-min-1) y las pivotes (18,4±3,9 n-min-1) (p<0,05; tamaño del efecto moderado). En el estudio 3, encontramos que HSR, HSR/min y HIBD/min disminuyeron durante el segundo tiempo (p < 0,05; tamaño del efecto pequeño). En cuanto al nivel del oponente, los equipos de nivel alto y medio provocaron mayores TDC/min, HIBD/min y PL/min que los equipos de nivel bajo (p < 0,05; tamaño del efecto pequeño-moderado). Además, las jugadoras titulares mostraron mayores valores absolutos de carga externa (TDC, HSR, HIBD, ACC, DEC y PL) en comparación con las no titulares (p < 0,05; tamaño del efecto moderado-grande). Sin embargo, el resultado del partido no afectó a las demandas físicas (p > 0,05). En el estudio 4, descubrimos que los valores más altos de TDC, HSR y PL se registraron durante la primera fase fija de 5 minutos del partido (p < 0,05, tamaño del efecto moderado-grande), mientras que los valores más bajos de TDC y PL se registraron en la última fase del primer tiempo y para HSR en la última fase del partido (p < 0,001, tamaño del efecto grande). En cuanto al nivel del oponente, los partidos con los equipos de nivel bajo registraron mayor TDC en los 10 primeros minutos del partido (p < 0,05, tamaño del efecto moderado). Por el contrario, los partidos con equipos de nivel alto registraron más TDC y PL en la última fase del partido (p < 0,05, tamaño del efecto moderado). En relación con las posiciones de juego, las extremos mostraron el mayor rendimiento físico en todas las fases de 5 min del partido, mientras que las pivotes mostraron el menor rendimiento físico. De acuerdo con los objetivos específicos y en función de los resultados obtenidos en cada uno de los estudios que componen esta Tesis doctoral es posible plantear las siguientes conclusiones: (1) las demandas físicas soportadas por los jugadores de balonmano varían en función del nivel competitivo, el género y la posición de juego; (2) en relación con la posición de juego, las extremos presentan los valores más altos de carga externa (TDC, HSR, ACC, DEC y PL), seguidas de las primeras líneas y, por último, las pivotes presentan los valores más bajos; (3) en relación con los factores contextuales, observamos que las mitades del partido, el nivel del oponente y el rol de la jugadora influyeron significativamente en la carga externa experimentada por las jugadoras durante el partido; (4) el rendimiento físico disminuye a lo largo de cada mitad y, también, a lo largo del partido. Además, las fluctuaciones se ven afectadas por el nivel del oponente y las posiciones de juego.
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