La presente investigación nace de una reacción visceral de rechazo ante los tanatorios españoles. Sin estudios previos intuimos que esta respuesta espontánea no tiene que ver con ningún tipo de aprensión hacia la muerte, sino con una disconformidad con la arquitectura en la que se celebra. Comienza como una crítica a nivel usuario, y propicia un análisis crítico de los tanatorios españoles y el estudio de teorías sociológicas acerca de los ritos funerarios.
Parece que la arquitectura funeraria en nuestro país no tenga un carácter propio; los tanatorios bien podrían ser edificios de oficinas, aeropuertos u hoteles, y, sobre todo, no representan la importancia de los ritos que albergan. Analizando 263 casos en España, observamos cierta inercia en el diseño de estos edificios; una sorprendente repetición de soluciones desacertadas, formas y problemas, y una aparente falta de reflexión a la hora de proyectar los espacios dedicados a la celebración de la muerte.
Desde la antropología, las construcciones funerarias –típicamente tumbas y lugares rituales–, han servido para comprender la forma de vida de civilizaciones pasadas. Morimos como vivimos, y celebramos la muerte de manera acorde. Si, en efecto, la arquitectura funeraria es un reflejo de nuestro enfoque ante la vida, ¿qué dice de nosotros como sociedad despedir a nuestros seres queridos en un tanatorio situado en un polígono industrial al lado de un establecimiento de Mercadona? ¿es el tanatorio un buen representante para la arquitectura de la muerte en España? Respaldado por una base teórica acerca del rito, y la historia del tanatorio y la cremación moderna en Europa, la tesis centra el análisis crítico específicamente en aquellos que contienen salas de vela, salas de ceremonia y horno crematorio –tanatorios tres en uno–. Doscientos sesenta y tres casos de estudio que manifiestan una problemática similar a la hora de conformar las escenas que deberían actuar al servicio del rito funerario, pero no lo consiguen.
Descubrimos que, desde su aparición en los años 70 del siglo pasado, tanto el modelo de negocio como el esquema general del edificio se han replicado con cierta inercia, traduciendo las escenas del rito funerario anterior en una única construcción. También, que España es el país europeo con mayor número de hornos crematorios a pesar de no encontrarse entre los que más cremaciones realizan, y que, fomentado por la normativa, los tanatorios con horno crematorio se encuentran en terrenos de uso industrial, donde el proyectista del edificio no tiene por qué ser un arquitecto. Esta investigación reivindica el papel de la arquitectura a la hora de construir las escenas del rito. Insta a plantear nuevos enfoques ante la muerte y a reflexionar acerca de cómo vivimos para ofrecer valor al lugar en el que celebramos este hito. Pretende arrojar luz sobre un fenómeno que no ha sido explorado en profundidad, buscando las relaciones sutiles entre el espacio arquitectónico y el rito funerario para averiguar la forma de, con suerte y con cuidado, poder brindar directrices que mejoren la situación actual de estos edificios a través de su diseño.
Estructura: Tres bloques y un anexo componen esta tesis, y cada uno tiene una labor.
El propósito del primer bloque es informar. Está compuesto por dos capítulos, relacionados con el título de la tesis; dedicamos un capítulo al ‘rito’ –lo que parecen decir los ritos sobre arquitectura–, y otro al ‘espacio’ –un edificio para la muerte–. Construyen la base teórica y la definición del objeto de estudio. En el primero, exponemos los trabajos referentes a los ritos que han influido en esta investigación sobre arquitectura, y en el segundo hacemos un barrido por la historia del crematorio –desde el siglo XVIII– y el tanatorio –desde 1968–, ofreciendo una visión propia acerca de su formalización como combinación de diferentes escenas del rito funerario anterior.
El fin del segundo bloque es analizar. Analizamos la realidad construida a través del estudio de 263 casos. Está compuesto de dos partes. En la primera se introduce el trabajo –intenciones y metodología– que se desarrolla en la segunda. Se analizan las partes del tanatorio asociando cada una de ellas a un acto narrativo. Por ejemplo: la ubicación y la fachada pertenece al primer acto de planteamiento, la sala de vela y sala de ceremonias al nudo, y la sala del horno crematorio al desenlace. La segunda parte sigue esta estructura narrativa clásica: tres capítulos, planteamiento, nudo y desenlace; y un cuarto capítulo como catarsis. La motivación es detectar las características recurrentes del tanatorio-crematorio, desglosarlas y comprender su razón de ser. En especial las que afectan a la percepción del rito, describiendo cómo pueden influir ciertos aspectos del diseño en la impresión y la experiencia del doliente.
El fin del tercer bloque es ayudar. O animar a proyectar de manera diferente estos espacios. Relacionado con la estructura clásica de una tesis, aquí se presentan las conclusiones. En el primer capítulo exponemos las reflexiones extraídas de los bloques anteriores –y de nuestra posición como arquitectos– sobre las que se basan los capítulos siguientes. En el segundo capítulo revisión del modelo planteado, se revisan las hipótesis, ampliando y matizando conceptos. Exponemos cómo las leyes y normativas, emplazamiento, programa y negocio funerario, influyen en el diseño de estos edificios, y se ofrecen conceptos alternativos que ayuden a futuros diseñadores – o al lector–, a reflexionar sobre este tipo de espacios y nuestra relación con la muerte como sociedad. El tercer capítulo equivale a una síntesis final de este bloque.
El anexo sirve para documentar la realidad. Recopila toda la información analizada de los 263 casos de estudio. Se presenta en formato ‘ficha’, en la que cada tanatorio –según la cantidad de imágenes recopiladas–, abarca entre uno y tres folios. También se generan gráficos para hacer una lectura de conjunto ágil. Éstos incluyen estadísticas sobre diferentes aspectos, como por ejemplo: la cantidad de salas de vela que son interiores, frente a las que tienen ventana o patios; la cantidad de salas de ceremonia con techos técnicos; etc. Cabe destacar que, mientras que el grueso de la tesis es en blanco y negro, el anexo se ilustra con las imágenes a todo color, de modo que el lector es capaz de hacerse una mejor idea de la realidad de esta situación.
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