El rol de las mujeres en nuestras sociedades ha cambiado drásticamente en las últimas décadas, destacando el importante aumento de su participación laboral (Chioda y Verdú, 2016). Sin embargo, aún persisten importantes brechas en los resultados del mercado laboral entre varones y mujeres. Los estudios pioneros en la literatura económica centraron sus explicaciones sobre la existencia de desigualdades laborales de género en teorías de capital humano o discriminación. Desde el trabajo seminal de Mincer y Polachek (1974), se ha explorado mucho sobre qué sucedería si las mujeres tuvieran una acumulación de capital humano similar a la de varones. Décadas después, a la luz de la reducción de las brechas de género en experiencia laboral y la reversión de las brechas educativas (Goldin; 2006; Blau and Kahn; 2017), estos factores han perdido poder explicativo. En este contexto, la literatura emergente pone foco en las normas de género como otro posible factor explicativo detrás de las persistentes desigualdades de género (Bertrand; 2020).
El análisis de la importancia de las normas de género en los resultados del mercado laboral ha recibido mucha atención de la literatura académica. Las normas de género comprenden expectativas sociales sobre los comportamientos apropiados para varones y mujeres en una sociedad (Bittman, 2003), así como expectativas sobre las relaciones apropiadas entre los géneros (Seguino, 2017). Como tales, residen en el individuo pero reflejan contextos culturales y sociales (Alesina et al.; 2013; Pearse and Connell; 2016). Asimismo, dichas normas están profundamente arraigadas en las instituciones y se transmiten desde una temprana edad mediante la socialización. Las normas sociales sobre los roles de género pueden tener efectos en varios niveles, estructurando identidades e interacciones sociales. Asimismo, al moldear actitudes y preferencias, e influir en la formación de habilidades de niños y niñas, estas normas pueden tener efectos duraderos en logros y oportunidades económicas futuras (Fortin, 2005;Bertrand, 2020). La literatura económica se ha basado en el artículo seminal de Akerlof y Kranton (2000) que toma elementos de la psicología social para explorar cómo la identidad puede influir los comportamientos. Esta teoría sostiene que los individuos maximizan su utilidad cuando actúan conforme con su identidad grupal, generando así una presión para comportarse de acuerdo a la norma.
No obstante, cómo se forman las normas de género y qué explica sus cambios a lo largo del tiempo son todavía preguntas abiertas. El proceso de formación de normas involucra a múltiples actores que varían a lo largo del ciclo de vida. Mientras la familia y otros adultos referentes son clave en las etapas iniciales (Bisin y Verdier; 2001), la escuela y los pares adquieren relevancia con la edad (Alan et al.; 2018). Los grupos de pares juegan un papel crítico en la formación de la identidad (Newman y Newman; 1976). La pertenencia al grupo es también una necesidad y motivación fundamental que influye en pensamientos, emociones y comportamientos (Baumeister y Leary; 1995). Por lo tanto, las percepciones sobre las normas de género son una función de las propias creencias y del aprendizaje a partir de la interacción con el entorno cercano.
El objetivo general de esta tesis es aportar evidencia empírica sobre el proceso de formación de las normas sociales vinculadas a roles de género y sobre sus efectos en el mercado laboral. Para ello, la tesis se estructura en tres capítulos que abordan preguntas de investigación complementarias sobre diferentes etapas de la vida: niñez, adolescencia y adultez.
El capítulo 1, aborda el papel de la socialización durante etapas iniciales del ciclo de vida como determinante de la oferta laboral femenina en la adultez. A partir de datos de encuestas longitudinales combinados con registros administrativos de historias laborales, este trabajo proporciona evidencia cuasi-experimental sobre la transmisión intergeneracional del comportamiento laboral de las mujeres en Uruguay. Siguiendo un enfoque similar al de (Olivetti et al., 2020), la estrategia empírica explota la variación en la proporción de pares con madres trabajadoras entre grupos de primer año dentro de escuelas primarias para la identificación de los efectos de pares. La infancia es un periodo crucial para moldear los comportamientos de género, los estereotipos comienzan a formarse a los dos años (Kuhn et al., 1978) y, tan temprano como a los seis, niños y niñas comienzan a alinear sus comportamientos conforme a las normas culturales. Los resultados de este capítulo evidencian que la exposición a mujeres trabajadoras en las primeras etapas del ciclo de vida tiene efectos positivos, robustos, y de importante magnitud sobre los resultados laborales de las mujeres en la adultez temprana. Un aumento de un desvío estándar en la proporción de pares con madres trabajadoras conlleva a un incremento del 6.25% en la probabilidad de haber tenido algún empleo formal a los 24 años para las mujeres en nuestra muestra. El análisis diferenciado según el sexo de los pares muestra que el efecto principal está completamente explicado por el comportamiento de las madres de pares mujeres. Es decir, los efectos son específicos de género, solo influenciados por pares del mismo sexo. A su vez, este trabajo brinda evidencia sobre diversos canales de transmisión del comportamiento laboral. Primero, la exposición a madres trabajadoras aumenta la importancia que las mujeres asignan a la adquisición de capital humano y la probabilidad de asistir a la universidad. Segundo, reduce el acuerdo con actitudes de género tradicionales respecto al balance trabajo-familia. Finalmente, se brinda evidencia sobre efectos de pares menos robustos y de menor magnitud entre los varones. De este modo, la exposición temprana a madres trabajadoras afecta significativamente los comportamientos y actitudes de las mujeres durante la adultez y, el patrón diferencial por sexo, sostiene la hipótesis de la identidad de género como determinante de las decisiones y comportamientos de los individuos. Estos resultados sugieren la importancia de factores no tradicionales, como las normas e identidades de género, en la explicación del comportamiento laboral de las mujeres.
El capítulo 2, investiga el rol de los contextos educativos en la formación de percepciones sobre normas de género. Se utiliza una encuesta representativa a nivel nacional de estudiantes de 9° grado en Uruguay (15 años de edad) para analizar los efectos de la composición por sexo de los pares en las percepciones sobre normas de género. Para la identificación causal, se explota la variación casi aleatoria en la proporción de compañeras mujeres entre grupos dentro de las escuelas secundarias. Los resultados muestran que una mayor exposición a compañeras mujeres tiene efectos significativos y robustos que conducen a percepciones de género más igualitarias. El análisis separado de cada una de las afirmaciones sobre normas de género revela importantes heterogeneidades. Mientras que la exposición a compañeras mujeres influye positivamente en las percepciones sobre trabajo doméstico, participación política, cuidados y empleo, los efectos son negativos, aunque menos significativos, para la igualdad salarial y la práctica de deportes. Además, estos efectos son explicados principalmente por los estudiantes varones. El análisis por subgrupos poblacionales muestra que los efectos de pares son más fuertes entre estudiantes con experiencia de repetición educativa previa, de menor nivel socioeconómico y residiendo fuera de la capital del país (Montevideo). Los resultados también evidencian que una mayor exposición a compañeras afecta el comportamiento de las estudiantes mujeres al reducir el tiempo dedicado al trabajo doméstico y mejorar su rendimiento en matemática, sin efectos similares para los estudiantes varones. Por tanto, la exposición a mujeres no solo reduce las percepciones tradicionales de género, sino que también cambia el comportamiento relacionado con el uso del tiempo y el desempeño académico de las estudiantes. Estos resultados sugieren que las interacciones entre pares en el contexto educativo pueden tener efectos sustanciales en la reducción de estereotipos de género y en el cambio de comportamientos de género entre los estudiantes.
Finalmente, el capítulo 3 investiga el efecto del nacimiento del primer hijo o hija en las trayectorias laborales de las parejas en Uruguay. Se combinan registros administrativos de nacimientos con registros mensuales de empleo formal de madres y padres, y se proporciona evidencia causal basada en el enfoque cuasi-experimental de estudio de eventos. Los resultados muestran una reducción significativa y persistente del 10% en la probabilidad de ser una pareja con doble ingreso tras el nacimiento del primer hijo, explicada por la transición hacia el modelo tradicional de hombre proveedor. La probabilidad de ser una pareja en donde el padre provee la totalidad de ingresos permanece un 21% por encima del nivel previo al nacimiento incluso cinco años después del evento. De manera consistente, casi no se registran efectos sobre el ingreso total laboral de la pareja, pero sí una disminución en la participación de la madre en dicho ingreso. Para analizar los resultados a la luz de la teoría de la especialización basada en las ventajas comparativas se utilizan dos medidas de productividad relativa dentro de la pareja: educación e ingresos relativos previos al nacimiento del primer hijo. Cuatro resultados principales emergen del análisis. Primero, la existencia de una trampa de maternidad. Los efectos negativos sobre la probabilidad de pareja con doble ingreso y la transición al modelo de hombre proveedor son evidentes para todo tipo de parejas con independencia de la productividad relativa y persisten por al menos cinco años después del evento. Segundo, la productividad relativa de la pareja explica efectos heterogéneos. La probabilidad de transición al modelo de hombre proveedor es mayor si el padre tiene mayor nivel educativo o ganaba más que la madre antes del nacimiento. Sin embargo, disminuye el modelo de mujer proveedora incluso si la madre era más productiva. Tercero, la comparación de ambas medidas de productividad relativa muestra una correspondencia alta, pero no perfecta. La mayor disminución en la probabilidad de ser una pareja de doble ingreso se evidencia cuando el padre tiene mayor nivel educativo, incluso cuando las madres ganaban más. Finalmente, y en consecuencia, existen importantes ganancias de eficiencia si las parejas se comportaran según sus ventajas comparativas. Por ejemplo, en parejas donde la madre ganaba más, el ingreso habría sido un 54% mayor si se hubiera transitado hacia un modelo de mujer proveedora en lugar de hombre proveedor. Esta ineficiente transición al modelo de hombre proveedor en parejas donde la madre ganaba es un buen predictor de mayor fecundidad futura. Este resultado da pistas sobre el proceso de toma de decisiones de la pareja respecto al balance trabajo-familia y sobre las razones detrás de los efectos de largo plazo de la maternidad. La evidencia proporcionada en este capítulo cuestiona la teoría de la especialización basada en ventajas comparativas como única explicación de los efectos negativos de la maternidad.
En conjunto, esta tesis busca contribuir a la literatura aplicada sobre normas de género y desigualdades en el mercado laboral. Explorando diversas fuentes de información y estrategias empíricas, se abordan tres preguntas de investigación complementarias con una mirada a través del ciclo de vida. A continuación se desarrollan cada uno de los tres capítulos.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados