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La representación de la soledad: un análisis del paisaje surrealista

  • Autores: Carmen Sousa Pardo
  • Directores de la Tesis: Esperanza Guillén Marcos (dir. tes.), Irene Valle Corpas (codir. tes.)
  • Lectura: En la Universidad de Granada ( España ) en 2024
  • Idioma: español
  • ISBN: 9788411959179
  • Número de páginas: 368
  • Tribunal Calificador de la Tesis: Ana María Quesada Acosta (presid.), David Martín López (secret.), María de los Ángeles Hernández Gómez (voc.), Leonor Da Conceicao Silva Ribeiro E Alves De Oliveira (voc.), Haizea Barcenilla García (voc.)
  • Programa de doctorado: Programa de Doctorado en Historia y Artes por la Universidad de Granada
  • Menciones:
    • Internacional
  • Calificación: Sobresaliente
  • Enlaces
    • Tesis en acceso abierto en: DIGIBUG
  • Resumen
    • La presente tesis doctoral tiene por propósito el estudio de la soledad —en el sentido dilatado del término— en relación con la práctica y la subjetividad artística contemporánea y específicamente con la surrealista. Pretendemos con ella abordar el afecto en su historicidad y en relación con los cambios sociales, políticos y estéticos que se suceden en la pasada centuria tomando como marco cronológico los años de vida del propio movimiento, 1924-1969. Estimando que la soledad, por su propia naturaleza, no puede imaginarse sino en los límites de una estética relacional—es decir, no posee una iconografía propia en sentido estricto sino varias—, el trabajo que se plantea lo hace desde dos vertientes: la primera parte de la tesis estará dedicada a ahondar en la soledad a partir de las figuraciones del yo surrealista (mediante el genio, el deseo o el inconsciente), mientras que la segunda la atenderá tomando en consideración la representación de paisajes (desiertos, bosques y ciudades). A modo de coda repararemos también en la evolución histórica de la soledad a partir de la experiencia del exilio y hasta la muerte del movimiento, autoproclamada por Jean Schuster en 1969.

      La hipótesis que vertebra esta investigación es que la soledad, por su ambigüedad, fue una cuestión central para los surrealistas. Sin condenarla ni celebrarla al completo, la soledad es una constante en las obras surrealistas ya fuere de manera directa o sobrevolando todo el resto de obsesiones del grupo. En esencia, la soledad se presentó como el espacio del yo, es decir, un lugar tanto individual como colectivo en el que observar los límites de la sociedad en la que vivían y soñar con la que aspiraban. Lo que encontraremos en las prácticas e invenciones que pueblan este ensayo son, por tanto, las múltiples tentativas de los surrealistas por construir un sujeto político común, a partir de la preservación de las libertades personales. Así pues, defendemos que el surrealismo habita una contradicción no paralizante, sino fructífera: la soledad no es solo denunciada o combatida sino un campo en el que se juega la propia creación. Por ello, valoraremos las vacilaciones, los estadios ambiguos —entre grupales y solitarios—, que se dan en el devenir del movimiento. De este modo, las dos primeras partes de este texto se ocupan de identificar y justificar las iconografías en las que se figura el afecto a lo largo de la década de los veinte y los treinta, mientras que en la última indagaremos en la evolución a la que se ve sometido en el exilio.

      Finalmente, nos detendremos en un episodio histórico particular, las revueltas de los años sesenta, que culminan en el episodio del Mayo francés de 1968, cuya vinculación con el surrealismo ya ha sido ampliamente demostrada. La pretensión es estudiar qué ocurre con la soledad en aquel canto de cisne de lo colectivo que fue este acontecimiento social y cultural, pues supuso también el ocaso del surrealismo.

      En aras de acotar el material de análisis, en este escrito se contempla únicamente el surrealismo figurativo y el quehacer de aquellos artistas que formaron total o parcialmente parte del grupo bretoniano. Asimismo, juzgando que la cuestión del género atraviesa todos los aspectos de la vida, también aquella más íntima de los afectos y las pasiones, hemos tratado de aplicar dicha perspectiva. Ponderaremos el valor que reviste lo femenino en esta figuración masculina de la soledad en el surrealismo. Por ello, la aproximación que proponemos se hace únicamente a partir de obras de artistas masculinos, puesto que coincidimos con respetados especialistas en que la patologización de la soledad es un problema exclusivo del hombre blanco occidental, que trata, mediante esta, de legitimar la vigente estructura patriarcal y, diremos además, burguesa. Esta disertación pretende contribuir a su deconstrucción.


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