La tesis se origina en la experiencia profesional de la autora como educadora social con adolescentes y mujeres en contextos de vulnerabilidad, desde donde se identifican normas, aprendizajes y dinámicas que se reproducen en la construcción de la subjetividad, los vínculos y las relaciones sociales. Esta trayectoria profesional permitió observar cómo determinados discursos, prácticas y modelos culturales influyen en la configuración de la sexualidad juvenil, especialmente en un contexto marcado por la digitalización y la disponibilidad inmediata de contenidos sexuales. El trabajo parte de la distinción entre igualdad jurídica e igualdad real en una sociedad formalmente igualitaria, así como de la problematización de discursos socialmente legitimados -como la libre elección en relación con la mercantilización del cuerpo femenino o la idea de que "en el sexo todo vale"- que operan como marcos culturales que invisibilizan las desigualdades estructurales que atraviesan la sexualidad.
Estos discursos, profundamente arraigados en la cultura contemporánea, condicionan la percepción de autonomía y agencia de los y las jóvenes, al tiempo que reproducen mandatos de género que influyen en la vivencia del deseo, las expectativas relacionales y la construcción de la identidad sexual.
El objetivo general de la investigación es analizar los procesos de socialización sexual en la adolescencia en entornos digitales, identificando los mecanismos estructurales, culturales y simbólicos que condicionan las elecciones individuales en función del sexo. De manera específica, se examina el papel de Internet y la pornografía como agentes centrales de socialización sexual y su influencia en la construcción del deseo, los imaginarios sexuales y los modelos relacionales, así como las diferencias de género presentes en estos procesos y sus implicaciones educativas y sociales. La tesis se sitúa en un contexto en el que la pornografía mainstream se ha convertido en un referente cultural accesible, normalizado y altamente influyente, especialmente entre menores que carecen de marcos críticos para interpretar sus contenidos.
La investigación se sustenta en un marco teórico crítico que concibe la sexualidad como una construcción social atravesada por relaciones de poder, procesos de socialización y estructuras de desigualdad. Se incorpora una perspectiva histórica que permite comprender la evolución de los discursos sobre sexualidad, género y cuerpo, así como su resignificación en la era digital. El análisis se sitúa en el contexto contemporáneo marcado por la hipersexualización cultural, la proliferación de contenidos sexualizados en redes sociales y la adolescencia como etapa clave en la configuración identitaria y relacional. La tesis entienda la socialización sexual como un proceso complejo en el que intervienen múltiples agentes -familia, escuela, pares, medios digitales, pornografía- y en el que los aprendizajes informales adquieren un peso creciente frente a la educación sexual institucionalizada.
Metodológicamente, el estudio adopta un enfoque mixto. La fase cualitativa se basa en la aplicación de un cuestionario de elaboración propia, diseñado a partir de un instrumento piloto previo que permitió ajustar y mejorar su estructura. Participaron 573 jóvenes de entre 14 y 19 años pertenecientes a ocho centros educativos de la Comunidad Autónoma de Cantabria. El cuestionario se organizó en seis bloques temáticos: información demográfica y académica; creencias sobre estereotipos sexuales; educación sexual recibida; consumo de pornografía; experiencias y prácticas sexuales; y una pregunta abierta sobre la valoración de la educación sexual. Este diseño permitió obtener una visión amplia y detallada de los procesos de socialización sexual, así como de las diferencias de género en percepciones, prácticas y significados.
La fase cualitativa se desarrolló mediante nueve entrevistas semiestructuradas a profesionales de tres ámbitos: medicina, educación formal y psicología/sexología (tres por cada área). Los criterios de selección incluían estar en activo, tener experiencia laboral con menores de 14 a 19 años y pertenecer a los ámbitos de salud, psicología, educación, juventud o sexualidad. Las entrevistas se estructuraron en torno a tres ejes temáticos: la pornografía como modelo de socialización sexual, la educación sexual formal e informal y los usos tecnológicos en la construcción de relaciones interpersonales. Esta fase permitió profundizar en la interpretación de los datos cuantitativos y comprender cómo los profesionales perciben los cambios socioculturales que afectan a la sexualidad juvenil.
Los resultados muestran que la socialización sexual juvenil se produce mayoritariamente de forma no institucionalizada, con un papel central de los medios digitales y de la pornografía como principales fuentes de aprendizaje. El análisis evidencia una relación directa entre el consumo pornográfico y la interiorización de estereotipos sexuales y de género, así como su vinculación con la normalización de prácticas sexuales de riesgo y dinámicas de violencia en las relaciones. Se identifican diferencias estructurales de género en las experiencias, significados y efectos del consumo pornográfico, tanto en la construcción del deseo como en las expectativas relacionales. La pornografía se configura como un agente de socialización sexual con alta capacidad performativa, que actúa simultáneamente como fuente de aprendizaje y como dispositivo de reproducción de desigualdades.
El análisis cualitativo revela la presencia de discursos críticos y resistencias entre el alumnado, junto con una demanda explícita de espacios seguros para el diálogo y la comprensión de la sexualidad. Paralelamente, se constatan carencias significativas en la educación sexual formal, sustituida por aprendizajes informales no regulados y carentes de marcos críticos y pedagógicos. Los profesionales entrevistados coinciden en señalar la necesidad de actualizar los programas educativos, incorporar una perspectiva de género y abordar de manera explícita el impacto de la pornografía y de las redes sociales en la construcción de la sexualidad.
La tesis concluye que la socialización sexual adolescente está condicionada por relaciones de poder, discursos culturales y dispositivos simbólicos que configuran el deseo, la identidad y los vínculos afectivo-sexuales. La pornografía ocupa un lugar central en la construcción del imaginario sexual juvenil, generando una tensión entre la autonomía subjetiva percibida y la reproducción de desigualdades. A partir de estos hallazgos, la investigación propone regular el acceso de menores a la pornografía y a dinámicas hipersexualizadas en redes, reforzar la educación sexual crítica en centros y familias, y coordinar legislación, educación y agentes sociales para promover una sexualidad saludable basada en el respeto, el consentimiento y la igualdad.
Entre las limitaciones del estudio se encuentra el acceso restringido a centros educativos, lo que impidió ampliar la muestra fuera de Cantabria y limita la generalización de los resultados. Como líneas futuras de investigación, se propone profundizar en el impacto de las redes sociales y la pornografía en la sexualidad y la violencia juvenil; analizar los mandatos digitales de género, la performance sexual y la presión estética; estudiar el autocuidado mercantilizado y el malestar psicosocial femenino; y explorar la continuidad de estas dinámicas en jóvenes de 19 a 25 años
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