El cambio climático es, actualmente, uno de los temas más discutidos y de mayor complejidad, debido a sus efectos nocivos tanto en los sistemas biológicos como en los seres humanos. La causa principal de este fenómeno son los gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, el metano y los óxidos de nitrógeno. Desde la Revolución Industrial, las actividades humanas han provocado un incremento constante de la emisión de estos gases a la atmósfera y, para disminuir estas emisiones, se han ido implementando medidas de control cada vez más estrictas. En este contexto, el sector automovilístico, que es uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero, está en constante transformación para encontrar sistemas de propulsión alternativos, como las baterías y las pilas de combustible, con el fin de sustituir o complementar al motor de combustión interna. Sin embargo, estas tecnologías se enfrentan a retos importantes para su implementación en vehículos particulares, como son, entre otros, los elevados costes, la insuficiente infraestructura y los largos tiempos de recarga. Por lo tanto, parece que los motores de combustión interna seguirán funcionando en los próximos años, siendo necesario implementar medidas para disminuir su impacto en el medio ambiente. En los últimos años, la atención se está centrando en tecnologías de descarbonización como, por ejemplo, la promoción de una economía circular para el dióxido de carbono. Dentro de estas estrategias, una solución prometedora es la combinación del uso de combustibles sintéticos con tecnologías de captura y almacenamiento de dióxido de carbono. En el escenario anteriormente descrito, resulta de gran interés la optimización de los procesos industriales que permitan el aprovechamiento de gases de efecto invernadero para la síntesis de productos de alto valor añadido, de elevada aplicabilidad y que, por tanto, contribuyan al desarrollo de la economía circular. En esta línea, la reacción de Reformado Seco de Metano representa una forma eficiente de aprovechar dos gases de efecto invernadero (metano y dióxido de carbono) que pueden proceder de, entre otras fuentes, las relacionadas con el tratamiento de residuos de múltiples sectores económicos que permiten la producción de biogás, que es una mezcla gaseosa formada, principalmente, por estos dos gases. Esta reacción permite la producción de hidrógeno o de gas de síntesis (mezcla de hidrógeno y monóxido de carbono), siendo este último producto la materia prima para la obtención de combustibles sintéticos mediante la reacción de Fischer Tropsch….
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