En las últimas décadas, el mundo científico ha centrado cada vez más su atención en los hábitos alimentarios y la nutrición adecuada como requisito previo para el bienestar no sólo físico sino también psicológico del ser humano.
La dieta mediterránea (DM) está considerada por los científicos como la más equilibrada y correcta porque permite una mayor esperanza de vida y el mantenimiento de la salud psicofísica.
Además, la DM está asociada con una gran cantidad de beneficios para la salud y, en particular, a la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares así como se cree que protege contra la aparición del cáncer1.
La DM se caracteriza por tener una gran variedad de alimentos como cereales, legumbres, frutos secos, verduras y hierbas aromáticas, además de utilizar grasas vegetales como el aceite de oliva, se prefieren quesos, huevos y el pescado a la carne, y también se contempla el consumo moderado de vino tinto. Se trata en definitiva de una dieta balanceada, rica en fibra, antioxidantes y grasas insaturadas2,3.
Por el contrario, asistimos, casi con impotencia, al alejamiento cada vez más evidente de los adolescentes de los principios de la DM, incluso en aquellos países donde la población ha seguido tradicionalmente esta dieta: el sur de Italia y España4.
El alejamiento de los principios de la DM se traduce, sobre todo en los adolescentes, en un aumento de la ingesta de comida basura, bebidas gaseosas y alimentos hipercalóricos que suelen consumirse en los restaurantes de comida rápida.
Todo ello conlleva un peligroso aumento del riesgo, incluso en los jóvenes, de contraer enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte en Europa5.
La etapa de la adolescencia es un tiempo muy importante en la vida del ser humano, donde se producen gran cantidad de cambios tantos físicos como psicológicos y sociales que afectan a la vida del adolescente hasta la vejez2.
Esta etapa de la vida es considerada la más vulnerables donde se pueden producir los mayores desajustes corporales derivados de una mala alimentación6.
La correlación entre una alimentación sana y la salud es ahora compartida por todos los científicos y médicos, mientras que una posible interdependencia entre la nutrición y el bienestar psicológico sigue siendo meno evidente.
El desarrollo de hábitos alimentarios saludables es esencial tambien para el proceso de aprendizaje y obtención de logros en el rendimiento académico (RA), entendido éste como un indicador del nivel de aprendizaje alcanzado por el alumnado en el aula7.
Muchos estudios determinan que un consumo alimentario adecuado, con un aporte de nutrientes acorde a las necesidades individuales tiene una relación significativa con un buen Rendimento Academico El objetivo del presente estudio fue conocer la relación entre la adherencia a la DM y su asociación con el rendimiento académico y el bienestar psicofisico de un grupo de estudiantes de entre 13 y 16 años que asisten a 2 institutos superior de la ciudad de Messina.
El estudio se realizò mediante un diseño casi experimental de cohorte cuantitativo y correlacional. La muestra fue de 433 estudiantes (277 mujeres y 156 hombres) entre 13 y 16 años de 2 escuelas secondarias en Messina. Para obtener datos sobre la adherencia a la dieta mediterránea se utilizò el cuestionario KIDMED (Mediterranean Diet Quality Index in Children and adolescents), para evaluar el grado de autorrealización de los estudiantes se administré el cuestionario Psicological Well Beeig Scale (Escalas de Bienestar Psicológico). Para conocer el Rendimento Accademico se tuvieron en cuenta la evaluación de la nota media global del curso académico 2021-2022.
Los resultados indicaron que sólo el 18,9% de los adolescentes obtuvieron óptima adherencia a la DM, el 24,9% media adherencia y el 56,2% baja adherencia. Los datos muestran una relación, estadísticamente detectable, entre una sana alimentacion y el bienestar psicológico de los adolescentes. En concreto, una alta adherencia a los principios de la dieta mediterránea se corresponde con una mayor satisfacción vital en los adolescentes. Por el contrario, los datos no demuestran una significación estadística entre una dieta sana y la media escolar.
En conclusión muchos adolescentes necesita mejorar sus hábitos alimentarios, por lo que es posible intervenir en las escuelas con programas de educación nutricional para lograr un mayor bienestar físico y psicológico.
Introducion The aim of this study is to investigate the relationship between a balanced diet, adhering to the Mediterranean diet, and the psychological well-being of adolescents, also assessing school performance.
Materials and methods The study was conducted using a quantitative and correlational experimental cohort design. The sample consisted of 433 students aged between 13 and 16 from two institutes in Messina. The KIDMED (Mediterranean Diet Quality Index) questionnaire was used to obtain data on adherence to the Mediterranean diet and the PWBS (Psychological Well- Being Scale) test to assess the degree of self-realization.
For school performance, the average of the year 2021-2022 was considered.
Results The results obtained show us that only 19% of respondents follow the principles of the Mediterranean Diet, 25% follow them moderately and 56% do not.
The data show a statistically detectable relationship between healthy eating and psychological well-being.
In particular, high adherence to the principles of the Mediterranean diet corresponds to greater life satisfaction.
The data, on the other hand, show no statistical significance between healthy diet and school achievement.
Conclusions The majority of the students surveyed registered low adherence to the Mediterranean Diet and unhealthy eating behavior, with no significant differences between sexes. The relationship between adherence to the Mediterranean Diet and school performance is not statistically significant, although the correlation between a healthy diet and the psychological well-being of the subjects in the sample is significant.
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