La presente tesis doctoral tiene como finalidad validar clínicamente un protocolo de rehabilitación protésica sobre implantes dentales basado en la personalización de la altura del pilar protésico, adaptado al grosor de la mucosa periimplantaria. El propósito fundamental del estudio fue comprobar si esta estrategia permite reducir de manera significativa la pérdida ósea marginal durante el primer año tras la colocación del implante. Esta problemática es altamente relevante en el contexto clínico, ya que la pérdida ósea temprana compromete la estabilidad a largo plazo del implante y puede desencadenar complicaciones como la periimplantitis.
Además del grosor mucoso y de la altura del pilar protésico, se incluyeron otras variables de interés para examinar su influencia en la pérdida ósea como el diámetro del implante, el tipo de rehabilitación protésica (1, 2 o 3 piezas), la ubicación en maxilar o en mandíbula del implante, y la altura de los pilares preprotésicos. El diseño de la investigación llevó un periodo de seguimiento de 12 meses. Se aplicó un protocolo clínico estandarizado, que incluyó la colocación subcrestal del implante y la selección personalizada de la altura del pilar protésico en función del grosor mucoso, medido clinicamente el día de la colocación del implante y mediante un diseño digital del pilar.
Los pacientes fueron sometidos a controles radiográficos en seis momentos: colocación del implante (Tx), colocación del pilar protésico (T0), revisión al mes (T1), a los tres meses (T2), a los seis meses (T3) y a los doce meses (T4). A través de estas mediciones se cuantificaron los cambios en el nivel óseo marginal. En los resultados, se observó que la mayor parte de la pérdida ósea ocurrió en la etapa inicial, concretamente entre la colocación del implante y la colocación de la prótesis (Tx a T0), estabilizándose posteriormente. Esta observación sugiere que la mayoría de los cambios óseos se producen durante el proceso de cicatrización inicial y adaptación a la prótesis.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la correlación negativa significativa entre la altura del pilar y la pérdida ósea marginal desde el momento de la colocación del implante.
En cuanto al grosor de la mucosa, no se identificó una relación directa significativa con la pérdida ósea; sin embargo, esta variable sí condicionó la elección del pilar, ya que el protocolo estipulaba adaptar la altura del mismo a dicha medida anatómica. Las otras variables analizadas, como el tipo de prótesis, la localización anatómica del implante y el diámetro del mismo, no mostraron una influencia significativa en los resultados.
En conclusión, este estudio demuestra que la personalización de la altura del pilar protésico en función del grosor mucoso es una estrategia efectiva para minimizar la pérdida ósea marginal en el primer año de carga. La implementación de este protocolo clínico puede favorecer la estabilidad periimplantaria y mejorar los resultados a largo plazo. No obstante, se recomienda realizar estudios adicionales con muestras más amplias y mayor duración de seguimiento para confirmar estos hallazgos y establecer recomendaciones clínicas definitivas.
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