Antecedentes La forma arquitectónica no solo cumple funciones estéticas y funcionales, sino que también refleja conceptos filosóficos y estéticos, adaptándose a las tecnologías y contextos de cada época. Eventos históricos como la Revolución Industrial y las guerras mundiales han influido significativamente en los principios de diseño arquitectónico. El desarrollo de la ingeniería sísmica ha sido crucial para la construcción en zonas sísmicas, destacando la importancia de la simetría y la colaboración entre arquitectos e ingenieros estructurales.
Los sismos de 1985 y 2017 en la Ciudad de México resaltaron la vulnerabilidad de ciertas estructuras, subrayando la necesidad de evitar la resonancia entre el edificio y el terreno. Las normativas de construcción, como las de la Ciudad de México y Sevilla, incorporan límites de desplazamientos y condiciones de regularidad para mejorar la resiliencia de las edificaciones. La configuración de un edificio, incluyendo la posición y tamaño de sus elementos estructurales, influye en su comportamiento sísmico y nivel de daño.
Intención de la Investigación La intención de esta investigación es analizar y comprender cómo la configuración arquitectónica y los principios de diseño estructural influyen en la resiliencia de las edificaciones ante eventos sísmicos. Se busca identificar las mejores prácticas y recomendaciones para mejorar la seguridad y reducir la vulnerabilidad de los edificios en zonas sísmicas, considerando tanto aspectos arquitectónicos como estructurales. Además, se pretende contribuir al desarrollo de normativas de construcción más efectivas que integren los avances en ingeniería sísmica y diseño arquitectónico.
Conclusiones La forma arquitectónica no solo cumple funciones estéticas y funcionales, sino que también plasma conceptos filosóficos y estéticos, generando experiencias y representando la realidad y la belleza. La continua reinterpretación y adaptación de la forma arquitectónica a lo largo del tiempo subraya su dinamismo y capacidad de diálogo con las posibilidades tecnológicas y contextuales de cada época. Acontecimientos como la Revolución Industrial y las guerras mundiales transformaron significativamente los principios de diseño, destacando la relación entre materiales, estructura física y forma.
El impacto de los sismos de 1985 y 2017 en la Ciudad de México destacó la vulnerabilidad de las estructuras de mediana altura con asimetrías y cimentaciones inadecuadas, subrayando la importancia de evitar la resonancia entre el periodo fundamental del edificio y el del terreno. El daño del sismo de 1888 en Sevilla, su transformación urbana, ubicación geotécnica y evolución arquitectónica, influenciada por la actividad sísmica, marcan la importancia de tener conocimientos geotécnicos y aplicar estos en la respuesta de los edificios ante excitaciones sísmicas, para garantizar la seguridad de las edificaciones.
La volumetría del edificio, incluida la altura, influye notablemente en el índice de daño. La posición de los elementos portantes verticales y su excentricidad normalizada afectan la respuesta sísmica, aunque la altura del edificio tiene un mayor impacto en su vulnerabilidad. La esbeltez, evaluada como la proporción entre la base menor del edificio con respecto a su altura con respecto a la densidad de columnas en planta baja, tiene un impacto menor en el índice de daño.
El tamaño de las columnas influye significativamente en el nivel de daño de las edificaciones esbeltas. La proporción entre el área total de la secciones de columnas con respecto a la altura total del edificio debe ser mayor en planta baja, especialmente en terreno blando. La correlación entre la rigidez de planta baja y el índice de daño global resalta la importancia del índice de densidad de columnas; sin embargo, un alto índice de densidad de columnas en planta baja no garantiza un menor índice de daño, depende de su periodo fundamental y aceleración sísmica correspondiente.
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