Dirofilaria immitis, el nematodo que causa la dirofilariosis cardiopulmonar en perros, ha aumentado su presencia a nivel mundial. En España, la prevalencia media estimada es del 6,25 %, aunque varía según la región. Este incremento se relaciona con el cambio climático y la expansión de los mosquitos vectores. Los signos clínicos suelen ser inespecíficos, desde tos leve hasta dificultad respiratoria o intolerancia al ejercicio, reflejando el daño progresivo a nivel cardiopulmonar. La enfermedad desencadena inflamación crónica y lesión vascular, afectando sobre todo a las arterias pulmonares, lo que puede derivar en fibrosis, trombosis e hipertensión pulmonar (HP). Además, la bacteria simbiótica Wolbachia pipientis contribuye a intensificar la respuesta inflamatoria. La HP genera un aumento de la resistencia vascular pulmonar y sobrecarga del ventrículo derecho, con riesgo de afectar a otros órganos. Aunque la ecocardiografía es la técnica diagnóstica de referencia, su interpretación puede variar entre operadores, lo que ha impulsado la búsqueda de herramientas complementarias, no invasivas y objetivas.
Esta tesis evaluó la utilidad del biomarcador NT-proBNP para detectar HP en perros con dirofilariosis. Se observaron niveles significativamente más altos en aquellos con signos ecocardiográficos compatibles con HP, lo que permitió identificar casos con compromiso cardíaco avanzado. El NT-proBNP resultó especialmente útil al combinarse con parámetros de imagen, apoyando su papel en la detección temprana de los casos más graves.
También se estudió su evolución durante el tratamiento adulticida con melarsomina. Se observó un descenso progresivo y significativo tras completar el protocolo, lo que sugiere una mejoría hemodinámica del ventrículo derecho y del estado cardiovascular general. Estos datos respaldan su utilidad no solo como herramienta diagnóstica, sino también para el seguimiento terapéutico.
Por último, se exploró el potencial del uNGAL urinario como biomarcador precoz de disfunción renal. Se detectaron concentraciones elevadas en perros con HP, incluso cuando la creatinina y la urea eran normales. Aunque algunas diferencias no fueron estadísticamente significativas, probablemente por el tamaño reducido de la muestra, los resultados apoyan el uso del uNGAL como herramienta sensible para detectar daño renal subclínico en perros con filariosis, contribuyendo a una evaluación clínica más completa.
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