La Fibromialgia es un desorden que afecta a una parte significativa de la población mundial, con una prevalencia del 2.7% (1). Sin embargo, su diagnóstico es controvertido, ya que las pautas seguidas para diagnosticar a quien sufre esta dolencia varían según su localización geográfica y los criterios utilizados. No obstante, y aunque su etiología no está clara, se siguen estudiando los factores predisponentes que definen esta condición, y que abarcan diferentes áreas de la salud general, lo que afecta a niveles físicos, cognitivos y psicológicos, y provoca alteraciones en el sueño y su calidad. Actualmente, se desconocen las causas que desencadenan este desorden crónico. Diversos estudios relacionan su presencia con factores tanto genéticos como ambientales, que provocan un determinado estrés que lleva al individuo a desarrollar su condición fibromiálgica. En consecuencia, existe un amplio ámbito de investigación dedicado a explorar la posible correlación entre los factores genéticos y la Fibromialgia. Así, por ejemplo, se ha observado que ciertos fenotipos son más prevalentes en los individuos afectados por Fibromialgia, entre los que destaca la influencia del gen regulador de la proteína transportadora de la serotonina. El tratamiento que se realiza para abordar este tipo de afectación multisistémica con mecanismos patogénicos poco claros tiende a tratar los síntomas de manera independiente, para poder devolver a quien la presenta una calidad de vida calificable como normal. Además, debido a que el dolor físico crónico es una constante en los pacientes con Fibromialgia, se produce una frecuente búsqueda de terapias que lo disminuyan. Entre estas múltiples y diferentes terapias, la Terapia Manual (TM) suele ser un recurso comúnmente utilizado.
El propósito del estudio objeto de esta Tesis fue evaluar y comparar la eficacia de dos enfoques de TM: las movilizaciones articulares según el concepto Maitland y la terapia miofascial. Se buscó determinar cuál de estos métodos es más efectivo para aliviar el dolor y reducir la severidad de los síntomas en mujeres con síndrome de Fibromialgia. La evaluación se basó en la medición de la mejoría de los síntomas sensoriales, cognitivos, emocionales y sociales.
Tras la realización de un estudio preliminar (incluido en Anexos IV), se determinó la necesidad de realizar un ensayo clínico controlado cuasi aleatorizado (ECCCA) con un seguimiento de tres meses con 52 pacientes femeninas (edad 52.5 ± 8.1 años) afectadas por Fibromialgia, previamente diagnosticadas y evaluadas por reumatólogos. El desarrollo de la investigación se realizó en las instalaciones de la Asociación de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica (AFINSYFACRO) en Móstoles, Madrid, España, y tres sedes de la Asociación de Fibromialgia AFIBROM (en Leganés, San Sebastián de los Reyes y Arganzuela), en Madrid, España. Se realizaron dos abordajes de TM: Abordaje mediante Terapia Miofascial (ATM), y Abordaje mediante Movilizaciones Articulares según el concepto Maitland (AMAM). El estudio evaluó la severidad de los síntomas, el impacto de la Fibromialgia en la calidad de vida, el dolor percibido, el dolor asociado a sensibilización, la calidad del sueño, la actividad física, los factores psicológicos, cognitivos y emocionales. Dichas características se midieron a través de los cuestionarios Fibromyalgia Impact Questionnaire (FIQ), Índice de Calidad del Sueño de Pittsburg, Cuestionario de Salud EuroQol-5D (EQ-5D), Cuestionario internacional de actividad física (IPAQ), Escala Tampa de Kinesiofobia (TSK), Cuestionario de ansiedad STAI-rasgo, Inventario de Depresión de Beck (BDI), Cuestionario de Salud General GHQ-12 y Escala Numérica de Dolor. Además, también se evaluó la satisfacción de las pacientes en relación con los beneficios obtenidos a través de la terapia aplicada mediante la Escala de Valoración Global del Cambio (GROC).
En la mayoría de las variables estudiadas en los dos grupos hubo ligeros cambios, aunque no se encontraron diferencias significativas a lo largo del tiempo. Sin embargo, el grupo ATM, de manera descriptiva, mostró mejoría con respecto a la intensidad del dolor, sensibilización central, salud general, calidad del sueño y ansiedad en comparación con el grupo AMAM. Durante los tres meses posteriores al tratamiento, se registró una tendencia ascendente en el grupo sometido a la Terapia Miofascial, frente a una tendencia descendente en el grupo de Movilizaciones Articulares.
Los hallazgos indicaron que tanto la Terapia Miofascial como las Movilizaciones Articulares según el concepto Maitland como abordajes de Terapia Manual tuvieron un impacto positivo en el manejo del dolor, la severidad de los síntomas y los aspectos psicológicos en mujeres con Fibromialgia, mejorando la calidad del sueño y reduciendo los síntomas emocionales. Se observó que la Terapia Miofascial presentó una evidencia descriptiva moderada de su eficacia, en contraste con la evidencia baja para las Movilizaciones Articulares, y aunque ambas terapias mejoraron de forma leve los síntomas cognitivos, la primera tuvo efecto en los síntomas sensitivos, emocionales y sociales, mientras que las Movilizaciones Articulares mostraron resultados negativos en cuanto a la sensibilización central.
Fibromyalgia is a disorder that affects a significant percentage of the world's population, with a prevalence of 2.7% (1). However, its diagnosis is controversial, as the criteria used to diagnose sufferers vary according to their geographical location and the diagnostic criteria used. Nevertheless, and although its etiology is unclear, the predisposing factors that define this condition have been studied, covering different areas of general health, showing that it affects physical, cognitive and psychological levels, and causes alterations in sleep and sleep quality.
The factors that can lead to this chronic disorder are currently unknown. Several studies link its presence to both genetic and environmental factors, which cause a certain stress that leads the individual to develop their fibromyalgic condition. Consequently, there is a large field of research dedicated to exploring the possible correlation between genetic factors and Fibromyalgia. For example, it has been observed that certain phenotypes are more prevalent in individuals affected by Fibromyalgia, among which the influence of the serotonin transporter protein regulator gene is notable.
The treatment used to deal with this type of multisystemic affectation with unclear pathogenic mechanisms tends to treat the symptoms independently, in order to return the person suffering from it to a quality of life that can be described as normal. Since physical chronic pain is common in patients diagnosed with Fibromyalgia, the search for therapies to reduce it is common. Among these different therapies, Manual Therapy tends to be a frequently used resource.
The purpose of this thesis study was to evaluate and compare the efficacy of two manual therapy approaches: Maitland joint mobilizations and the myofascial technique. We sought to determine which of these methods was more effective in relieving pain and reducing symptom severity in women with Fibromyalgia Syndrome. The evaluation was based on the measurement of improvement of sensory, cognitive, emotional and social symptoms.
After conducting a preliminary study (included in Appendix IV), it was decided to carry out this quasi-randomized controlled clinical trial (QRCCT) with a three-month follow-up. It was conducted in 52 female patients (age 52.5 ± 8.1 years) affected with Fibromyalgia, previously diagnosed and evaluated by rheumatologists. The research was conducted at the facilities of the Fibromyalgia and Chronic Fatigue Syndrome Association (AFINSYFACRO) in Móstoles, Madrid, Spain, and three sites of the Fibromyalgia Association AFIBROM (in Leganés, San Sebastián de los Reyes and Arganzuela), in Madrid, Spain.
The study underwent modifications, changing from a Randomized Controlled Clinical Trial (RCT) to a Quasi-Randomized Controlled Clinical Trial (QRCT), which meant that compensatory statistical methods had to be applied. This modification was due to the transfer of the study to a second association, whose central and secondary sites were spread throughout the capital of Madrid, so that the assignment of therapies was based on the proximity of the volunteers to the centers.
Two Manual Therapy approaches were performed: Myofascial Therapy approach and Joint Mobilization approach according to the Maitland concept.
The study assessed generalized pain, symptom severity, impact on quality of life, perceived pain, pain associated with sensitization, sleep quality, physical activity, psychological, cognitive and emotional factors. These characteristics were measured using the Fibromyalgia Impact Questionnaire (FIQ), Pittsburgh Sleep Quality Index (PSQI), EuroQol-5Dimensions (EQ-5D), International Physical Activity Questionnaire (IPAQ), Tampa Kinesiophobia Scale (TSK), State Trait Anxiety Inventory (STAI), Beck Depression Inventory (BDI), General Health Questionnaire (GHQ-12 ) and Numerical Pain Scale (NPS).
In addition, patient satisfaction regarding the benefits obtained through the therapy received was also assessed using the Global Rating of Change Scale (GROC).
In most of the variables studied in both groups, there were slight changes, although no significant differences were found over time. However, the ATM group, descriptively, showed improvement in pain intensity, central sensitization, general health, sleep quality, and anxiety compared to the AMAM group. During the three months following treatment, an upward trend was recorded in the group subjected to Myofascial Therapy, compared to a downward trend in the Spinal Mobilizations group.
The findings indicated that both Myofascial Therapy and Maitland’s Spinal Mobilizations as Manual Therapy approaches had a positive impact on pain management, symptom severity, and psychological aspects in women with Fibromyalgia, improving sleep quality and reducing emotional symptoms. It was observed that Myofascial Therapy presented moderate descriptive evidence of its efficacy, in contrast to low evidence for Spinal Mobilizations, and although both therapies slightly improved cognitive symptoms, the first one had an effect on sensory, emotional, and social symptoms, while Spinal Mobilizations showed negative results regarding central sensitization.
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