A pesar de los avances conseguidos, la persistencia de desigualdades de género en el contexto deportivo refleja el dominio masculino que aún caracteriza este ámbito. Estas desigualdades reflejan dinámicas de poder en las relaciones de género profundamente arraigadas, que se justifican socialmente por los estereotipos y normas de género que no solo condicionan y limitan la práctica físico-deportiva de las chicas, sino que también reproducen esas relaciones de poder. En este sentido, el propio proceso de socialización resulta ser aún diferente según el sexo, por lo que, para evitar el juicio social, las chicas deben ajustarse a expectativas culturales también en la práctica de actividades físico-deportivas, especialmente en disciplinas tradicionalmente consideradas «masculinas» como es el caso del fútbol. Esto limita su participación y perpetúa barreras personales, sociales y estructurales que impiden la consecución de la igualdad efectiva en el ámbito deportivo.
La baja participación de las chicas en actividades físico-deportivas y sus mayores tasas de abandono en comparación con los chicos, las convierte en un grupo que requiere de medidas específicas centradas en la promoción de su actividad físico-deportiva en condiciones de equidad. No obstante, a pesar de la relevancia de la cuestión son escasas las investigaciones realizadas desde esta perspectiva que no posicionan a las chicas como responsables de su abandono deportivo. Esta tesis doctoral aborda esta problemática desde una perspectiva centrada en empoderar a las chicas para que tomen sus propias decisiones y cuestionen los estereotipos de género en sus propios contextos, considerando además las desigualdades de género estructurales que los condicionan. Para ello se ha aplicado un programa formativo con chicas jóvenes jugadoras de fútbol (12-14 años) que se basa en la aplicación del Enfoque Activista. Los objetivos generales de esta tesis doctoral son: analizar las experiencias de un equipo de chicas adolescentes que practican fútbol femenino de competición y conocer los beneficios del Enfoque Activista para contribuir al proceso de empoderamiento de las chicas futbolistas como mujeres y deportistas. Para alcanzar estos objetivos, se han desarrollado tres estudios.
En primer lugar, se realizó una revisión de la literatura con el objetivo de identificar intervenciones participativas que hayan promovido la participación de las chicas en contextos de actividad física y deporte, fomentando además su empoderamiento y el desarrollo de su conciencia crítica. Sobre esta base teórica, se diseñó y se desarrolló un programa de intervención con un equipo de fútbol femenino de categoría infantil compuesto por 31 chicas adolescentes. Mediante este programa, las chicas pudieron identificar y negociar las barreras personales y contextuales que limitan su práctica físico-deportiva, desarrollando de forma paralela su conciencia crítica. El programa les permitió cuestionar aspectos de su vida cotidiana que anteriormente no habían analizado y les ayudó a construir una diversidad de significados sobre sus propios cuerpos. De forma simultánea, se analizó la posición que como investigadora adoptó la doctoranda al implementar este programa de intervención con el Enfoque Activista. Los resultados mostraron los desafíos a los que se enfrentó la doctoranda, relacionados con la negociación de las relaciones de poder para construir un contexto de aprendizaje realmente participativo y el manejo de la frustración y la incertidumbre, sentimientos que también fueron claves en su proceso de aprendizaje para abogar por el cambio social desde una ética del cuidado.
En su conjunto, los hallazgos de esta tesis doctoral confirman la persistencia de desigualdades de género en el fútbol de competición en edades jóvenes, que continúan condicionando y limitando la práctica físico-deportiva de las chicas. Estas desigualdades de género están profundamente arraigadas en la cultura y estructura de los clubes deportivos, por lo que es esencial que estos adopten medidas integradas en sus prácticas que promuevan la igualdad de género de manera efectiva. Por último, los resultados subrayan la importancia de generar espacios de reflexión crítica donde las chicas se sientan escuchadas, puedan expresar sus necesidades y manifestar sus reivindicaciones.
Por tanto, la conclusión principal de esta tesis es que el Enfoque Activista permite la co-creación de intervenciones en contextos de actividad físico-deportiva adaptadas a las necesidades específicas de las chicas. Este enfoque no solo permite identificar las barreras que limitan la práctica físico-deportiva de las chicas, sino también emprender acciones concretas que generan cambios significativos para ellas en este contexto específico de fútbol de competición.
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