Introducción: La estrongiloidiasis, es una enfermedad parasitaria producida por el nemátodo Strongyloides stercoralis. Endémica de países tropicales y subtropicales, en la cuenca mediterránea coexisten casos importados con autóctonos. Aunque suele cursar de forma asintomática, en pacientes inmunodeprimidos puede evolucionar hacia cuadros graves como el síndrome de hiperinfección (SHI) o la estrongiloidiasis diseminada (ED), con tasas de mortalidad altas. La ivermectina, es actualmente, el tratamiento de elección. Objetivos: Determinar prevalencia de Strongyloides stercolaris en población autóctona con factores de riesgo e inmigrantes procedentes de zonas endémicas, analizar factores de riesgo asociados a esa infestación; estudiar la eficacia de ivermectina y evaluar el papel de técnicas serológicas y moleculares en el cribado y en el seguimiento de respuesta al tratamiento. Metodología: Los cuatro estudios se desarrollaron en el ámbito del Hospital Vega Baja (Orihuela, Alicante) y analizaron casos de estrongiloidiasis para determinar epidemiología, forma de presentación, diagnóstico y tratamiento. En el primero, se estableció un análisis retrospectivo de los casos diagnosticados de estrongiloidiasis entre 2009-2019, comparando características clínicas y diagnósticas entre casos importados y autóctonos. En el segundo se realizó un estudio transversal entre 2019-2022 de cribado de estrongiloidiasis en personas inmunodeprimidas; en riesgo de inmunosupresión, asintomáticas con eosinofilia, e individuos asintomáticos procedentes de países endémicos. Se utilizaron técnicas serológicas (ELISA), pruebas parasitológicas en heces y técnicas moleculares (PCR en heces) y se analizó la utilidad de las diferentes técnicas empleadas. En el tercer estudio; se analizaron todos los pacientes que cumplían criterios de SHI y ED entre 1999-2023 mediante la búsqueda en documentación y laboratorio de microbiología. Por último, en el cuarto artículo se llevó a cabo un estudio prospectivo de seguimiento durante 18 meses con hemograma, IgE, serología, técnicas parasitológicas y PCR en heces para evaluar la respuesta al tratamiento. Resultados: En el primer estudio se describen 36 casos, de los cuales 15 eran casos autóctonos. Estos se asociaron con edad más avanzada (media de 71,3 frente a 53,3 años; p = 0,002), sexo masculino (OR 5,33; IC 95% 1,15-24,68; p = 0,041) y actividad agrícola (OR 13,5; IC del 95% 2,4-73,7; p = 0,002). En el segundo artículo encontramos una tasa de positividad en nuestra cohorte de cribado del 8,3%: 9% migrantes y 7,6% autóctonos. De los 14 pacientes diagnosticados, 6 se confirmaron por serología, 4 por PCR y 4 por ambos métodos. Los niveles elevados de IgE y hemoglobina y el origen latinoamericano se asociaron con el diagnóstico de estrongiloidiasis. Respecto al tercer estudio, se identificaron cinco pacientes que cumplían criterios de SHI o ED, cuatro de ellos autóctonos, con tres casos de SHI y dos casos de ED en la forma de meningitis. El factor de riesgo más común fue el uso de corticosteroides. Dos pacientes fallecieron. Por último, en el cuarto artículo se reclutaron 28 pacientes, de los cuales 23 completaron 12 meses de seguimiento. Tras el tratamiento con ivermectina el 91,3% de los pacientes que cumplieron al menos seguimiento durante 12 meses, se consideraron curados. Dos pacientes (8,7%) experimentaron un fracaso parasitológico del tratamiento, con ADN de Strongyloides stercoralis detectable durante el seguimiento. Conclusiones: En nuestra región, la estrongiloidiasis importada coexiste con casos autóctonos, sobre todo en varones agricultores de edad avanzada. Es importante establecer cribados, especialmente en población inmunodeprimida, para evitar formas graves de la enfermedad. El uso combinado de serología y técnicas moleculares en el cribado, nos permitió un incremento en la detección de casos. La ivermectina es altamente eficaz en el tratamiento de la estrongiloidiasis, y la serología es útil para evaluar la eficacia del tratamiento. Sin embargo, la PCR detectó un caso adicional de infección persistente, subrayando su papel complementario
Introduction: Strongyloidiasis, a parasitic disease caused by Strongyloides stercoralis, is considered a neglected tropical disease. Endemic to tropical and subtropical countries, in the Mediterranean basin, imported cases coexist with native ones. Although it is usually asymptomatic, in immunosuppressed patients it can evolve into severe conditions such as hyperinfection syndrome (HIS) or disseminated strongyloidiasis (DS), both with high mortality rates. Ivermectin is currently the first-line treatment. Objectives: To determine the prevalence of Strongyloides stercoralis in the autochthonous population with risk factors and immigrants from endemic areas, to analyze the risk factors associated with this infestation; to evaluate the efficacy of ivermectin and to determine the role of serological and molecular techniques in screening and in the follow-up of response to treatment and to examine these long-term results. Methodology: The four observational studies were carried out in the setting of the Vega Baja Hospital (Orihuela, Alicante) and analysed the cases of strongyloidiasis to determine their epidemiology, clinical presentation, diagnosis and treatment. In the first article, a retrospective analysis of diagnosed cases of strongyloidiasis by serology, parasitological techniques or histology between 2009-2019 was carried out, comparing clinical and diagnostic characteristics between imported and autochthonous cases. In the second article, a cross-sectional study was carried out between 2019-2022 on screening for strongyloidiasis in immunocompromised people; at risk of immunosuppression, asymptomatic with eosinophilia, and asymptomatic individuals from endemic countries. Serological techniques (ELISA), parasitological tests in faeces and molecular techniques (PCR in stool) were used and the usefulness of the different techniques used was analysed. In the third study; all patients meeting criteria for HIS and DS between 1999 and 2023 were analysed. Lastly; in the fourth article, a prospective follow-up study was carried out for 18 months with blood count, IgE, serology, parasitological techniques, and stool PCR to assess response to treatment. Results: In the first study, 36 cases were described, of which 15 were autochthonous cases. These were associated with older age (mean 71.3 vs. 53.3 years; p = 0.002), male sex (OR 5.33; 95% CI 1.15-24.68; p = 0.041) and agricultural activity (OR 13.5; 95% CI 2.4-73.7; p = 0.002). In the second article, we found a positivity rate of 8.3% in our screening cohort. 9% migrants and 7.6% autochthonous cases. Of the 14 patients with strongyloidiasis, 6 were confirmed by serology, 4 by PCR and 4 by both methods. Elevated levels of IgE and haemoglobin and Latin American origin were associated with the diagnosis of strongyloidiasis. Regarding the third study, five patients were identified who met the criteria for HIS or DS, four of them autochthonous (median age 72 years, 80% male), with three cases of HIS and two cases of DS in the form of meningitis. The most common risk factor, was the use of corticosteroids. Two patients died. Finally, in the fourth article, 28 patients were recruited, of which 23 completed 12 months of follow-up. After treatment with ivermectin, 91.3% of patients who had at least 12 months of follow-up were considered cured. Two patients (8.7%) experienced parasitological treatment failure, with Strongyloides stercoralis DNA detectable during follow-up. Conclusions: In our region, imported strongyloidiasis coexists with autochthonous cases, which occur mainly in elderly male farmers who are diagnosed in more advanced stages. It is important to establish screening programs, especially in immunocompromised patients, to prevent severe forms of the disease. The combined use of serology and molecular techniques in screening, it allowed us to increase the detection of cases. Ivermectin is highly effective in the treatment of strongyloidiasis, and serology is useful in evaluating the efficacy of treatment. However, PCR detected an additional case of persistent infection, underlining its complementary role.
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