INTRODUCCIÓN El pinzamiento del cordón umbilical, es una técnica que se realiza durante la fase de alumbramiento, tras la expulsión fetal, con el objetivo de detener la circulación entre la placenta y el recién nacido/a. En la práctica diaria se reconocen dos formas de realizar esta técnica: el pinzamiento precoz y el pinzamiento tardío. Pese a que la definición de ambas técnicas no está consensuada a nivel internacional, se suele considerar como pinzamiento precoz el que se realiza durante el primer minuto de vida del neotato/a y como pinzamiento tardío el que se practica a partir del primer minuto, pudiéndose extender hasta el cese de los latidos del cordón umbilical. A mediados del siglo XX, el pinzamiento precoz del cordón umbilical se definió como el realizado inmediatamente tras el nacimiento de la criatura con la intención de disminuir el riesgo de hemorragia posparto y evitar la hiperbilirrubinemia neonatal, siendo una práctica generalizada en países occidentales, asociada a una mayor institucionalización y medicalización de la atención al parto.
A día de hoy, determinar el momento óptimo del pinzamiento del cordón sigue siendo un motivo de interés científico, dado su presumible impacto, tanto en la salud materna como neonatal. A pesar de que en 2012 la OMS propuso la práctica del pinzamiento tardío de cordón umbilical como la técnica de elección en un abordaje más fisiológico de la atención al parto, lo cierto es que hoy en día la mayoría de la evidencia científica sobre las repercusiones del momento del pinzamiento se ha centrado, fundamentalmente, en el neonato/a, siendo escasa la investigación y por lo tanto, la evidencia sobre los posibles efectos maternos la madre.
OBJETIVO El objetivo general de esta investigación ha sido evaluar y comparar las repercusiones sobre la salud materna del pinzamiento del cordón umbilical precoz versus pinzamiento umbilical tardío, en el escenario de la práctica clínica habitual de la atención al parto, tanto con inicio espontáneo como inducido y con una finalización vaginal (espontánea o instrumentada), en las embarazadas de 35 a 42 semanas de gestación.
METODOLOGÍA El estudio se llevó a cabo en el Departament de Salut de La Plana (Vila-real, provincia de Castellón, España) y está enmarcado dentro del ensayo clínico aleatorizado pragmático, registrado en ClinicalTrials.gov con código NCT03624335.
Se incluyeron embarazadas de parto desde la semana 35 a la 42 de gestación, tras su información, aceptación y firma del consentimiento. Se aleatorizó su inclusión en los grupos de estudio (pinzamiento precoz/pinzamiento tardío), conociéndose esta información en el momento del parto. Se excluyeron las gestantes que finalizaron su embarazo mediante cesárea. Se realizó el manejo activo del alumbramiento en todos los casos. Los datos maternos se recogieron de la cartilla maternal, de la historia clínica, del partograma y de un cuestionario autocumplimentado a rellenar antes del alta hospitalaria. Se valoró la lactancia materna mediante la escala LATCH, tras el parto y a las 48 horas posparto, y la satisfacción materna con la escala Mackey (Mackey Childbirth Satisfaction Rating Scale). El análisis estadístico se realizó mediante el programa Stata® v. 14, el programa Jamovi v. 2.5 y el paquete estadístico R v. 3.5.2. El estudio fue aprobado por el Comité Ético de Investigación Clínica del Hospital Universitari de La Plana.
RESULTADOS Participaron en el estudio 250 mujeres. Las características sociodemográficas y clínicas previas a la intervención fueron mayoritariamente similares en los dos grupos de estudio. No hubo diferencias significativas entre los grupos de pinzamiento precoz vs. tardío en las siguientes variables posparto: hemoglobina a las 48 horas y a las 6 semanas tras el parto, eficacia de la lactancia materna en la sala de partos y a las 48 horas, frecuencia cardiaca y presión arterial materna a las 24 y 48 horas posparto, valoración visual de la pérdida sanguínea tras el parto ni en la sensación de dolor o de mareo tras el parto.
La duración de la fase del alumbramiento fue significativamente más prolongada en el caso del pinzamiento tardío (p<0,001), mientras que la sensación de taquicardia fue mayor en el grupo del pinzamiento precoz (p=0,047). El nivel de satisfacción materna con la atención al parto, no varió de forma estadísticamente significativa entre los dos grupos de pinzamiento ni en la satisfacción global ni en la final.
CONCLUSIONES El pinzamiento tardío del cordón umbilical, tras un parto vaginal, no se asocia con un aumento de la hemorragia posparto ni influye negativamente en los parámetros clínicos maternos y aunque prolonga la fase del alumbramiento, esta circunstancia no se relaciona con otras repercusiones clínicas. Tampoco afecta negativamente a la instauración de la lactancia materna ni a la satisfacción materna.
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